En las almas santas existe una actitud habitual de arrepentimiento y detestación del pecado, una prueba constante de delicadeza sobrenatural que agrada mucho a Dios e inclina hacia ella la infinita misericordia del Señor. Además, este estado del alma que señalamos, no es para nada, como se podría creer, incompatible con la confianza y alegría espiritual, las efusiones de amor y agrado de Dios. ¡Al contrario! (…) La actitud habitual de arrepentimiento que lleva a la compunción, lejos de ser un obstáculo para el amor y la alegría, constituye una sólida base de la que parte un impulso como desde un trampolín. Beato Columba Marmion. La compunción del corazón.
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