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Iluminar el mundo. Santa Hildegarda de Bingen

  "Los que actúan amando el bien y buscando de no herir a nadie, viven como hijos de Dios, en la sencillez de las buenas obras, evitando murmuraciones y vanas disputas, rechazando sentimientos negativos y mundanos. Insensibles a las trampas de la seducción, animan la estima de los que se felicitan de su coraje en medio de una generación pervertida. En la perfección de su verdadera fe, brillan como esos astros con la misión de iluminar el mundo, como ha decidido el Creador del universo. Con una doctrina que se encarna en la vida, convertirán hombres a Dios. Es de esta manera que el Hijo de Dios, sin pecado, ha dado a todos su Luz." Santa Hildegarda de Bingen. El Libro de las Obras divinas 6

No volver para atrás. Amma Sincletica

Creer y confiar. Juan Tauler

Aferrarnos a Dios

Mirar el crucifijo. Santa Isabel de la Trinidad

El corazón en lo espiritual. Por un Carmelita

Un corazón fortificado. San Antonio Abad

Conocimiento de sí mismo. San Bernardo

Vuelve al buen camino. Santo Padre Pío

En las penas y dolores. Fray Lorenzo de la Resurrección

Amarte como tú me amas. Santa Teresa del Niño Jesús

Por el Bautismo. Catecismo de la Iglesia Católica

Si perdonas a tu hermano. San Silvano del Monte Athos

Volver a Dios. Beato Enrique Susón

El combante espiritual. San Juan de Kronstadt