Entradas

San José, maestro de vida interior. San Josemaría Escrivá

  Para san José, la vida de Jesús fue un continuo descubrimiento de la propia vocación. Antes aquellos primeros años llenos de circunstancias en aparente contraste: glorificación y huida, majestuosidad de los Magos y pobreza del portal, canto de los Ángeles y silencio de los hombres. Cuando llega el momento de presentar al Niño en el Templo, José, que lleva la ofrenda modesta de un par de tórtolas, ve cómo Simeón y Ana proclaman que Jesús es el Mesías. Su padre y su madre escuchaban con admiración, dice San Lucas. Más tarde, cuando el Niño se queda en el Templo sin que María y José lo sepan, al encontrarlo de nuevo después de tres días de búsqueda, el mismo evangelista narra que se maravillaron. José se sorprende, José se admira. Dios le va revelando sus designios y él se esfuerza por entenderlos. Como toda alma que quiera seguir de cerca a Jesús, descubre en seguida que no es posible andar con paso cansino, que no cabe la rutina. Porque Dios no se conforma con la estabilidad en un...

Él nos conduce y alienta. San Henry Newman

El arrepentimiento. Beato Columba Marmion

Crucificados a lo mundano. San Fulgencio de Ruspe

Un corazón puro. San Nectario de Egina

Llevar la Cruz de Cristo. San Juan de la Cruz

La Cuaresma es una invitación. San Juan Pablo II

El sabor de la experiencia. Don Gigo el Cartujo

Nuestra Señora de Lourdes. Benedicto XVI

Iluminar el mundo. Santa Hildegarda de Bingen

No volver para atrás. Amma Sincletica

Creer y confiar. Juan Tauler

Aferrarnos a Dios

Mirar el crucifijo. Santa Isabel de la Trinidad

El corazón en lo espiritual. Por un Carmelita