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Un corazón puro. San Nectario de Egina

"La luz divina ilumina el corazón puro y el intelecto puro, pues son aptos para recibir la luz, mientras que los corazones y los intelectos impuros, no siendo aptos para recibir la iluminación, tienen aversión a la luz del conocimiento, la luz de la verdad: aman la oscuridad… Dios ama a los que tienen un corazón puro, escucha sus oraciones, accede a sus peticiones que conducen a la salud, se revela a ellos y les muestra los misterios de la naturaleza divina." San Nectario de Egina

Llevar la Cruz de Cristo. San Juan de la Cruz

La Cuaresma es una invitación. San Juan Pablo II

El sabor de la experiencia. Don Gigo el Cartujo

Nuestra Señora de Lourdes. Benedicto XVI

Iluminar el mundo. Santa Hildegarda de Bingen

No volver para atrás. Amma Sincletica

Creer y confiar. Juan Tauler

Aferrarnos a Dios

Mirar el crucifijo. Santa Isabel de la Trinidad

El corazón en lo espiritual. Por un Carmelita

Un corazón fortificado. San Antonio Abad

Conocimiento de sí mismo. San Bernardo

Vuelve al buen camino. Santo Padre Pío

En las penas y dolores. Fray Lorenzo de la Resurrección