Entradas

Crucificados a lo mundano. San Fulgencio de Ruspe

"Ya que Cristo murió por nosotros por amor, que el amor nos sea dado con la venida del Espíritu Santo, cuando en la ofrenda hacemos memoria de su muerte. Suplicando, pedimos recibir el mismo amor que ha llevado a Cristo a dejarse crucificar por nosotros. Habiendo nosotros recibido la gracia del Espíritu Santo, que imitando a nuestro Señor podamos ser crucificados a lo mundano, para caminar en una vida nueva." San Fulgencio de Rusp e

Un corazón puro. San Nectario de Egina

Llevar la Cruz de Cristo. San Juan de la Cruz

La Cuaresma es una invitación. San Juan Pablo II

El sabor de la experiencia. Don Gigo el Cartujo

Nuestra Señora de Lourdes. Benedicto XVI

Iluminar el mundo. Santa Hildegarda de Bingen

No volver para atrás. Amma Sincletica

Creer y confiar. Juan Tauler

Aferrarnos a Dios

Mirar el crucifijo. Santa Isabel de la Trinidad

El corazón en lo espiritual. Por un Carmelita

Un corazón fortificado. San Antonio Abad

Conocimiento de sí mismo. San Bernardo

Vuelve al buen camino. Santo Padre Pío