17 de enero/ San Antonio Abad
"Cuando el corazón está, pues, fortificado con el poder que recibe del Espíritu, él mismo queda primero purificado, santificado, enderezado, y las palabras que confía a la lengua están exentas del deseo de agradar, así como de toda voluntad propia. En él se cumple lo que dice Salomón: "Mis palabras son de Dios; no hay en ellas dureza o perversión" (Prov. 8,8) y "la lengua del justo cura las heridas" (Prov. 12,18)."
San Antonio Abad. Carta primera.

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