El Amor la totalidad exige... Por Hadewijch de Amberes

1
Aunque languidecen la estación y las aves,
no debe hacerlo el corazón valeroso
que por el Amor se entrega al sufrimiento.
Todo conocerá y comprenderá  todo
-dulzura y crueldad,
alegría y tristeza-,
lo que tratar con el amor conlleva.

2
Las valerosas almas que tanto han avanzado,
que viven un amor insatisfecho,
serán intrépidas,
serán valientes,
estarán siempre dispuestas
al consuelo o a la desventura
del trato del Amor.

3
La conducta del amor es inaudita,
como bien sabe quien su atracción conoce
pues cuando da consuelo, a medias los suspende,
aquel a quien toca Amor
no halla reposo;
en cambio, saborea
numerosas horas innombrables.

4
Ardiente a veces; a veces, frío;
a veces, cautelosos; esforzado a veces;
su inconstancia toma múltiples figuras.
El Amor la totalidad exige
de una gran deuda
a quienes a compartir invita
su sabrosa soberanía.

5
A veces, lleno de dulzura; a veces, cruel;
a veces, distante; próximo a veces;
a quien del Amor comprende
la rara fidelidad, esto es el júbilo:
cómo derriba
y abraza
con un solo gesto.

6
A veces, inclinado; a veces, erguido;
a veces, escondido; revelado a veces;
antes de que alguien alcance dulzuras del Amor,
sufre numerosas aventuras,
antes de alcanzar
el lugar donde saborea
la naturaleza del Amor.

7
A veces, suave; a veces, severo;
a veces, sombrío y brillante a veces;
en libre consuelo, en amenazante miedo,
cuando recibe o reparte sus dones,
es ley que las alamas
que en el Amor se equivocan,
vivan siempre en la sombra de este valle.

Fuente: Hadewijch de Amberes. Canción V, en: Flores de Flandes. Madrid, BAC, 215-216

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