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Maria, Madre de la Iglesia. Por S.S. Pablo VI

Así, pues, para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, Nos proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el pueblo de Dios, así de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título.
Se trata de un título, venerables hermanos, que no es nuevo para la piedad de los cristianos; antes bien, con este nombre de Madre, y con preferencia a cualquier otro, los fieles y la Iglesia entera acostumbran a dirigirse a María. Ciertamente que ese título pertenece a la esencia genuina de la devoción a María, encontrando su justificación en la dignidad misma de la Madre del Verbo Encarnado. La divina maternidad es, en efecto, el fundamento de su especial relación con Cristo y de su presencia en la economía de la salvación operada por Cristo, y también constituye el fundamento principal de las relaciones de María con la Iglesia, por ser Madre de Aquél qu…

El Espíritu Santo viene al alma. Por Santa María Magdalena de Pazzis

Ven Espíritu creador.

Oración a Cristo. Por S.S Pablo VI

La desconfianza como raíz del pecado. Por el P. Tadeusz Dajczer

Entrega total. Por Cristina de Arteaga

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Nuestro Señor Jesucristo ha subido al cielo. Por San Agustín.

Lo que Vos queráis, Señor. Por Juan Ramón Jiménez

Pongo toda mi confianza en el Señor. Por San Damián de Molokai

Dios habla en el silencio. Por Beato María Eugenio del Niño Jesús

Letanías de la humildad. Por el Cardenal Merry del Val.

Oración a San José obrero

Se ora como se vive, porque se vive como se ora.

Te doy gracias. Por Juan Fécamp