miércoles, 11 de enero de 2017

Recuerda que la paz espiritual...Por el Padre Pìo


Recuerda que la paz espiritual puede ser conservada aun en medio de las tormentas de la vida. Como bien sabes, consiste en mantener relaciones pacificas con todos los que nos rodean, deseándoles bien en todas las cosas. También consiste en estar en buena relación con Dios a través de la gracia santificante. La prueba de que estamos unidos a Dios es la certeza moral de que, en nuestra conciencia, no estamos cometiendo ningún pecado mortal. Resumiendo la paz consiste en haber alcanzado la victoria sobre el mundo, el demonio y nuestras propias pasiones.

Esta paz que Jesús nos ha traído puede seguir siendo nuestra no sólo cuando gozamos de abundantes consolaciones espirituales sino también cuando nuestros corazones están llenos de dolor y preocupaciones.

Carta a Raffaelina Cerase, 10 de octubre de 1914.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Darse... Por San Alberto Hurtado.


Darse es cumplir justicia.
Darse es ofrecerse a sí mismo
y todo lo que tiene.
Darse es orientar todas sus capacidades.
de acción hacia el Señor.
Darse es dilatar su corazón
y dirigir firmemente su voluntad
hacia el que los guarda.
Darse es amar para siempre y de manera
tan completa como se es capaz.
Cuando uno se ha dado, todo parece simple.
Se ha encontrado la libertad y se experimenta
toda la verdad de la palabra de San Agustín:
"Ama y haz lo que quieras"
(Comentario a la carta de San Juan 7, 8)

miércoles, 24 de febrero de 2016

Si el hombre no se vuelve a Dios.....Por Vladimir Lossky



Si el hombre no se vuelve a Dios por propia voluntad y con todo su anhelo, si en la oración no se dirige a Él con fe total, no puede ser sanado.
La oración comienza con el llanto y con la contrición, mas no es preciso que este medio contra las pasiones se convierta él mismo en una pasión, según San Nilo del Sinaí. Está la oración activa, la de las palabras; llega ella hasta la impasibilidad, que es el límite de la oración. Allí comienza la oración contemplativa, sin palabras, donde el corazón se abre en silencio ante Dios. La oración es la fuerza motriz de todos los esfuerzos humanos, de toda la vida espiritual. Es «la conversación con Dios hecha en secreto», es también «todo pensamiento en Dios, toda meditación de las cosas espirituales», dice San Isaac el Sirio, dando un sentido muy amplio a la palabra «oración.»

Fuente: Vladimir Lossky, TEOLOGÍA MÍSTICA DE LA IGLESIA DE ORIENTE.

lunes, 15 de febrero de 2016

Considera pues....Por Marcos el Asceta


Considera pues, sin dejarte alcanzar por el olvido, cuál humillación aceptó el Señor para sí por amor nuestro, en su indecible benevolencia por el hombre. Considera cómo el Verbo de Dios habitó el seno materno, cómo asumió al hombre, cómo nació de una mujer, creció gradualmente según la edad del cuerpo; considera la ignominia, las ofensas, los insultos, las burlas, los ultrajes, los latigazos, las escupidas, las mofas, el manto escarlata, la corona de espinas, las sentencia de las autoridades en su contra, los gritos e insultos de aquellos judío que eran de su misma raza: "¡Crucifícalo, crucifícalo!, piensa en la cruz, los clavos, la lanza, el vinagre y la hiel que tuvo que beber, la algarabía de los paganos, las burlas de aquellos que por allí pasaban y le gritaban: "Si eres hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos en ti" Reflexiona en todos los demás padecimientos que tuvo que soportar por nosotros: la crucifixión, la muerte, la sepultura de tres días en una tumba, el descenso a los infiernos.

Y también piensa en los frutos de estos sufrimientos, cuáles y cuán grandes son, es decir, la resurrección de los muertos, el infierno y la muerte despojados de las almas que se unieron al Señor, la ascensión a los Cielos, la posibilidad de sentarse a la diestra del Padre, el honor y la gloria "por encima de todo principado y potestad...y de todo nombre que sea pronunciado" la adoración´´on por parte de todos los ángeles.
  • Fuente: Carta al monje Nicolás. (Filocalia)

martes, 9 de febrero de 2016

El amor a Dios no podemos...Por san Rafael Arnaiz

El amor a Dios no podemos dejarlo quieto....Siempre más..., siempre más. No dejar la lucha aunque nos cueste..., ya legará el día en que verdaderamente tengamos ese amor de quietud....Pero ese día será en el cielo. Mientras tanto, no busquemos tranquilidad, no nos paremos y sigamos adelante, luchando con nosotros mismos para desterrar ese "yo" que tanto daño nos hace.
Amemos a Dios siempre más..No nos contentemos con poco; y si un día ardemos...¿no es eso lo que buscamos...? Vamos a segur a Jesús, vamos a seguir sus pasos..., y Jesús no descansó..., y aun muerto, le dieron una lanzada.

Fuente; Carta 29 de diciembre de 1935, A su tía María Duquesa de Maqueda.

viernes, 29 de enero de 2016

Esta es la suprema amistad...Por Juliana de Norwich


Esta es la suprema amistad de nuestro cortés Señor, que nos protege tan tiernamente cuando pecamos. Y además, nos toca secretamente, y nos muestra nuestros pecados a la suave luz de la misericordia y la gracia. Pero cuando nos vemos tan mancillados, pensamos que Dios puede estar airado con nosotros a causa de nuestros pecados. Entonces el Espíritu Santo nos mueve a la oración mediante la contrición, y deseamos con todas nuestras fuerzas enmendarnos para aplacar la ira de Dios, hasta que el alma encuentra el sosiego, y la conciencia, la paz. Confiamos entonces en que Dios haya olvidado nuestro pecado, y así es, en verdad. Y nuestro cortés Señor se muestra entonces al alma, feliz y con la mayor alegría en el semblante, acogedor como un amigo, como si el alma hubiera sufrido gran pena o hubiera estado prisión, y le dice: «Amada mía, me alegra que hayas venido a mí en tu desgracia. Yo siempre he estado contigo. Ahora puedes ver mi amor. Somos uno en la dicha». 
De esta manera, los pecados son perdonados por gracia y misericordia, y nuestra alma es gloriosamente recibida en la alegría, como ocurrirá cuando llegue al cielo; y así sucede cada vez que se arrepiente, por la operación de la gracia del Espíritu Santo y el poder de la Pasión de Cristo.