sábado, 17 de enero de 2015

No nos cansemos...Por San Antonio Abad


Así, hijitos, no nos cansemos ni pensemos que estamos afanándonos mucho tiempo o que estamos haciendo algo grande. Pues los sufrimientos de la vida presente no pueden compararse con la gloria separada que nos ser revelada (Rm 8,18). No miremos hacia a través, hacia el mundo, que hemos renunciado a grandes cosas. Pues incluso todo el mundo, y no creamos que es muy trivial comparado con el cielo. Aunque fuéramos dueños de toda la tierra y renunciaremos a toda la tierra, nada sería comparado con el reino de los cielos. Tal como una persona despreciaría una moneda de cobre para ganar cien monedas de oro, así es que el dueño de la tierra y renuncia a ella, da realmente poco y recibe cien veces más (Mt 19,29). Pues, ni siquiera, toda la tierra equivale el valor del cielo, ciertamente el que entrega una poca tierra no debe jactarse ni apenarse; lo que abandona es prácticamente nada, aunque sea un hogar o una suma considerable de dinero de lo que se separa.

viernes, 16 de enero de 2015

Esforcémonos...Por PseudoMacario

 
Esforcémonos, pues, con esperanza, fe y toda paciencia en entregarnos enteramente al Señor, manteniéndonos en todos los mandamientos y preparándonos totalmente bien. Y El cumplirá pronto sus promesas para con nosotros, pues no miente; a condición de que nosotros, como siervos fieles e íntimos, cumplamos todo lo que le agrada con nuestra libre voluntad, en un incesante esfuerzo. Y así, juzgados dignos de la gracia y habiendo adquirido como fundamento verdadero en nuestro corazón la potencia del Espíritu, podremos soportar todas las tentaciones y aflicciones; y así, hechos irreprochables por el Espíritu, llegaremos a ser dignos de los bienes eternos por los siglos de los siglos. Amén.

  • Fuente: PseudoMacario, Homilía XVII, 2,1.

lunes, 12 de enero de 2015

Adquiere la inocencia...Por San Pacomio



Adquiere la inocencia, sé como esas ovejas inocentes, que si se les quita la lana no dicen ni una palabra. No vayas de un lugar a otro diciendo: "Aquí o allá encontraré a Dios". Dios ha dicho: Yo lleno el cielo, Yo lleno la tierra (Jr 23,24). Y de nuevo: Si pasaras a través del agua, Yo estoy contigo (Is 43,2). Y: Los ríos no te sumergirán (Is 43,2). Debes saber, hijo mío, que Dios vive dentro de ti, para que permanezcas en su ley y en sus mandamientos. El ladrón estaba en la cruz y entró en el paraíso. Judas, en cambio, era uno de los apóstoles y traicionó a su Señor. Rajab yacía en la prostitución y fue contada entre los santos; Eva, en cambio, en el paraíso fue engañada. Job sobre la basura fue comparado a su Señor, Adán en el paraíso se desvió del precepto. Los ángeles estaban en el cielo y fueron precipitados al abismo; Elías y Henoc fueron conducidos al reino de los cielos. En todo lugar, por tanto, busquen a Dios, busquen en todo tiempo su fuerza (1 Cro 16,11; Sal 104,4). Búsquenlo como Abraham que obedeció a Dios, ofreció en sacrificio a su hijo y por esto fue llamado "mi amigo". Búsquenlo como José, que luchó contra la impureza hasta reinar sobre sus enemigos. Búsquenlo como Moisés, que siguió a su Señor; él lo constituyó legislador y le hizo conocer su imagen. Lo buscó Daniel y (Dios) le dio a conocer grandes misterios y lo salvó de las fauces de los leones. Lo buscaron los tres santos y lo encontraron en el horno ardiente. Job se refugió en él, y él le curó sus heridas. Lo buscó Susana, y (Dios) la salvó de las manos de los impíos. Lo buscó Judit, y lo encontró en la carpa de Holofernes. Todos estos lo buscaron, y él los salvó, y también salvó a los otros.


  • Fuente: Catequesis a propósito de un monje rencoroso.

domingo, 11 de enero de 2015

Cuando estés en oración..Por Juan el solitario


Cuando estés en oración ante Dios, presta atención a que tu mente esté recogida. Expulsa de tu interior los pensamientos perturbadores; asume el honor de Dios en tu alma; purifica los movimientos de tus pensamientos, y si debes luchar a causa de estos, persiste en el combate y no cedas. Cuando Dios ve tu paciencia, entonces de pronto se manifiesta en ti la gracia, y tu mente se ve fortalecida, y tu corazón arde por el fervor, y los pensamientos de tu alma se iluminan, y quizá emanarán de ti intuiciones admirables sobre la grandeza de Dios. Pero esto sólo sucede con mucha oración y un pensamiento puro; porque del mismo modo que no ponemos perfumes preciados en frascos pestilentes, tampoco Dios acepta las intuiciones sobre su grandeza en una mente aún odiosa.

  • Fuente: Carta a Hesiquio 


sábado, 10 de enero de 2015

La sangre preciosa..Por Juliana de Norwich


La sangre preciosa de nuestro Señor Jesucristo es en verdad la más preciosa, la más inagotable. Mirad y ved el poder de esta preciosa abundancia de su preciosa sangre. Descendió a los infiernos y rompió sus cadenas, y liberó a todos aquellos que allí se encontraban y que pertenecían a la corte celestial. La preciosa abundancia de su preciosa sangre inunda toda la tierra, y está presta para lavar los pecados de todas las criaturas que son, han sido y serán de buena voluntad. La preciosa abundancia de su preciosa sangre ascendió al cielo en el cuerpo bendito de nuestro Señor Jesucristo, y allí entró a raudales, pidiendo al Padre por nosotros; así es y así será mientras tengamos necesidad de ello. Fluye a raudales por todo el cielo, regocijando en la salvación a toda la humanidad que allí se encuentra y se encontrará, hasta completar el número de los que faltan.


  • Fuente: Libro de Visiones y Revelaciones, Cuarta visión.

jueves, 8 de enero de 2015

Cuando no se nos comprende....Por Santa Teresa de Niño Jesús


Cuando no se nos comprende o se nos juzga desfavorablemente, ¿a qué defendernos o dar explicaciones? Dejémoslo pasar, no digamos nada, ¡es tan bueno no decir nada, dejarse juzgar, digan lo que digan...! En el Evangelio no vemos que santa María Magdalena haya dado explicaciones
cuando su hermana la acusaba de estarse a los pies de Jesús sin hacer nada. No dijo: «¡Si supieras, Marta, lo feliz que soy, si escucharas las palabras que yo escucho! Además, es Jesús quien me ha dicho que me esté aquí». No, prefirió callarse. ¡Venturoso silencio, que da al alma tanta paz !

  • Fuente: Últimas conversaciones

lunes, 5 de enero de 2015

Cuando el corazón anda en bajezas...Por San Juan de la Cruz


Cuando el corazón anda en bajezas, por el suelo rueda la corona, y cada bajeza la da con el pie; mas cuando el hombre se allega al corazón alto que dice David (Sal. 63, 7), entonces es Dios ensalzado con la corona de aquel corazón alto de su Esposa, con que le coronan el día de la alegría de su corazón (Ct. 3, 11), en que tiene sus deleites cuando está con los hijos de los hombres (Pv. 8, 31). Estas aguas de deleites interiores no nacen en la tierra; hacia el cielo se ha de abrir la boca del deseo, vacía de cualquier otra llenura, y para que así la boca del apetito, no abreviada ni apretada con ningún bocado de otro gusto, la tenga bien vacía y abierta hacia aquel que dice: Abre y dilata tu boca, y
yo te la henchiré (Sal. 80, 11).

De manera que el que busca gusto en alguna cosa, ya no se guarda vacío para que Dios le llene de su inefable deleite; y así como va Dios, así se sale, porque lleva las manos embarazadas y no puede tomar lo que Dios le daba. (Dios nos libre de tan malos embarazos, que tan dulces y sabrosas libertades estorban!


  • Fuente: Carta a las Carmelitas Descalzas de Beas. Málaga, 18 noviembre 1586


sábado, 3 de enero de 2015

Ni por naturaleza ni por libre decisión....Por Edith Stein


Ni por su naturaleza ni por libre decisión hubo en Cristo nada que opusiera resistencia al amor. En cada momento de su existencia vivió entregado sin reservas al amor divino. Mas, al hacerse hombre, tomó sobre sí toda la carga de los pecados humanos, se abrazó con ellos en su misericordioso amor, escondiéndolos en su propia alma, con aquel Ecce venio, con el que inauguró su vida terrena, expresamente repetido en su bautismo, y con el Fiat de Getsemaní. Así se fue consumando su sacrificio de expiación, primero, en su interior, y luego en los dolores todos a lo largo de su existencia, pero de modo más espantoso en el Huerto de los Olivos y en la Cruz, porque aquí llegó aún a cesar de momento el gozo que a su alma redundaba de su unión hipostática, para que así quedara más totalmente a merced del dolor, hasta probar el más total abandono de Dios. El Consumatum est señalará el fin de ese holocausto expiatorio, y el Pater, in manus tuas commendo spiritum meum será el definitivo retorno a la eterna e inalterable unión de amor.

Nuestros pecados quedaron destruidos a fuego en la Pasión y muerte de Cristo. Cuando esto creemos y nos unimos al Cristo total, guiados por la fe, lo cual quiere decir que hemos entrado también decididos por el camino del seguimiento de Cristo, ya entonces. Cristo nos va llevando «a través de su Pasión y de su Cruz, a la gloria de la Resurrección».

  • Fuente: La ciencia de la Cruz

viernes, 2 de enero de 2015

La humildad...Por Isabel de la Trinidad..


"Este vivir sumergida en humildad es vivir sumergidos en Dios, porque Dios es el fondo de ese abismo. He aquí por qué la humildad, lo mismo que la caridad, es capaz de crecer siempre. Puesto que ese fondo de humildad es un vaso necesario, vaso donde el Señor quiere derramar su gracia y único capaz de recibirla, seamos humildes. Jamás el humilde colocará a Dios lo suficientemente alto, ni  a sí mismo lo suficientemente bajo.

Mas he aquí la maravilla: su impotencia se trocará en sabiduría, y la poquedad de su acto, siempre deficiente a sus propios ojos, se convertirá  en el gusto más sabroso de su vida. Quien posee un fondo de humildad no tiene necesidad de muchas palabras para instruirse. Dios le comunica más cosas que las que se le podrían enseñar. Tal es la actitud de los discípulos de Dios"

  • Fuente: Isabel de la Trinidad, ¿Como se puede hallar el cielo en la tierra?, N 36.