15 de febrero de 2016

Considera pues....Por Marcos el Asceta


Considera pues, sin dejarte alcanzar por el olvido, cuál humillación aceptó el Señor para sí por amor nuestro, en su indecible benevolencia por el hombre. Considera cómo el Verbo de Dios habitó el seno materno, cómo asumió al hombre, cómo nació de una mujer, creció gradualmente según la edad del cuerpo; considera la ignominia, las ofensas, los insultos, las burlas, los ultrajes, los latigazos, las escupidas, las mofas, el manto escarlata, la corona de espinas, las sentencia de las autoridades en su contra, los gritos e insultos de aquellos judío que eran de su misma raza: "¡Crucifícalo, crucifícalo!, piensa en la cruz, los clavos, la lanza, el vinagre y la hiel que tuvo que beber, la algarabía de los paganos, las burlas de aquellos que por allí pasaban y le gritaban: "Si eres hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos en ti" Reflexiona en todos los demás padecimientos que tuvo que soportar por nosotros: la crucifixión, la muerte, la sepultura de tres días en una tumba, el descenso a los infiernos.

Y también piensa en los frutos de estos sufrimientos, cuáles y cuán grandes son, es decir, la resurrección de los muertos, el infierno y la muerte despojados de las almas que se unieron al Señor, la ascensión a los Cielos, la posibilidad de sentarse a la diestra del Padre, el honor y la gloria "por encima de todo principado y potestad...y de todo nombre que sea pronunciado" la adoración´´on por parte de todos los ángeles.
  • Fuente: Carta al monje Nicolás. (Filocalia)

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