jueves, 30 de mayo de 2013

No puedes, sin alegrarte.. Por Dom Esteben Chevevière


No puedes, sin alegrarte, pensar en lo que pasa en el fondo de ti mismo... En el instante en que tomas alimento, recreo o sueño, el Padre, en tu alma, engendra a su divino Hijo. Su Palabra es de una actualidad incesante: "Yo, hoy, te he engendrado" (Sal 2,7).
Trata de percibir con la fe algo de esos intercambios de amor y alabanza entre las divinas Personas, que son la vida de la Trinidad, su gloria que irradia en tu alma. El "Gloria Patri..." que jalona tu salmodia es sólo un eco, si bien el más fiel, de la alabanza que se tributan mutuamente "los TRES".

La gloria del Padre es su Hijo que refleja a la perfección todos sus atributos. Es su Palabra interior su canto. Le ensalza como la fuente de todos los bienes divinos, el "Principio".

La gloria del Hijo es el Padre que testifica, al engendrarlo perfecto como El, su trascendente hermosura.

La gloria del Espíritu Santo es el gozo mutuo del Padre y del Hijo, su beso sustancial.


. En Espiritualidad del desierto.

2 comentarios:

  1. hermosa reflexion e imagen.
    una duda: los cartujanos no hablan pero pueden escribir? o el voto de silencio tambien incluye la escritura?

    muchas gracias! bendiciones

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  2. Estimada Daniela:

    Ellos hablan, pero tiene espacios de silencio muy largos durante el día. De todas formas, generalmente cuando escriben lo hacen en forma anónima.

    Gracias por escribir.

    Este escrito es cisterciense, le coloqué cartujanos porque lo había sacado de la biblioteca virtual de los cartujos.

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