lunes, 9 de agosto de 2010

La unión del alma con Cristo. Por Santa Teresa Benedicta de la Cruz.

La unión del alma con Cristo es diferente de la comunión entre dos personas terrestres: empieza con el bautismo y se refuerza constantemente con los demás sacramentos; es una integración y una inyección de sabia –como nos lo dice el símbolo de la vid y los sarmientos (Jn 15). Esta unión con Cristo comporta un acercamiento de cada uno de los miembros con todos los demás cristianos. Así la Iglesia toma la figura de Cuerpo místico de Cristo. Este Cuerpo es un cuerpo viviente y el espíritu que lo anima es el espíritu de Cristo, el cual, partiendo de la cabeza se desliza hacia todos los miembros; el espíritu que emana de Cristo es el Espíritu Santo, y la Iglesia es, pues, el templo del Espíritu (cf 1C 6,19).

2 comentarios:

  1. El encuentro con Cristo es un encuentro atemporal, profundamente deseado y vivido en el instante menos esperado.
    El nos busca, El nos prepara para recibirlo y es El el que se presenta en nuestro interior de un modo sencillo y respetando nuestra voluntad.
    Se acerca lentamente en la medida en que le invitamos a la cercanía.
    Un sí para cada uno de sus pasos hacia nosotros.
    Es tan delicado en su encuentro que nos llena de paz y nos da la seguridad de que todo pasa, solo El permanece en nosotros.
    Un abrazo desde el corazón junto a nuestro Señor.

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  2. Me vienen a la cabeza muchos de los momentos en los que, a lo largo de mi vida,he sufrido LA SOLEDAD, por mi RADICALIDAD.
    Frases como "todo no es tan blanco ni tan negro como tú lo ves","...contigo no se puede hablar.", "en el término medio está la virtud" de mi propia familia las he escuchado infinidad de veces.
    Ahora sé que mi RADICALIDAD en un don de nuestro Abbá que produce gran alegría en el SEÑOR.De ahí que en la Eucaristía de ayer cuando el sacerdote hablaba de la conversión de Edith Stein se me conmoviera el corazón y las lágrinas fluyeran.
    Quiero entregarme enteramente al"ESPOSO"(Os.2,22),como lo hizo Santa Teresa Benedicta de la Cruz, para que dándole mi vida,ÉL pueda entregarme la SUYA.
    Encarna.

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