martes, 1 de junio de 2010

Es necesario morir a nosotros mismos. Por Enrique Herp

Es necesario morir a nosotros mismos, si queremos vivir para el Señor; pero necesitamos aprender a vivir y hallar la paz en Dios por una comunicación vital de lo divino, que nos una a El. Sin esto, no aprenderemos a morir a nosotros mismos y lograr la pretendida unión. Cuanto más avancemos en lo uno tanto más aprovecharemos en lo otro, porque ambos son inseparables. Dos, en efecto, son los términos: Dios y nosotros. Nuestra voluntad está en el medio. Por tanto, si la voluntad se convierte a El por amor, el mismo amor la lleva a separarse de nosotros. La voluntad se entrega del todo y se desprende hasta el desprecio de nosotros mismos. El proceso inverso es paralelo: a medida que la voluntad gira en torno nuestro se aparta de Dios. La conversión a nosotros mismos puede resultar tan grande que se desprecie a Dios por completo. Así, pues, el desprendimiento de toda criatura, incluidos nosotros mismos, y la conversión a Dios se cumplen por igual en una misma acción, aunque nosotros hayamos preferido exponerlo en dos puntos diferentes para entenderlo mejor.

Enrique Herp, en: Directorio de Contemplativos.
Imagen: Oran ante la cruz, Colección del pintor   J. Benlliure Sobre San Francisco.

2 comentarios:

  1. Una hermosa reflexion...gracias...

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  2. Me impactó mucho este párrafo: " a medida que la voluntad gira en torno nuestro se aparta de Dios. La conversión a nosotros mismos puede resultar tan grande que se desprecie a Dios por completo"
    Ese es mi mayor temor, alejarme de Dios.
    Y es tan clara la meditación sonbre el modo de no llegar a eso, que te lo agradezco.
    Bendiciones

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