sábado, 30 de mayo de 2009

Sor María de Jesús Crucificado. Un ejemplo de devoción al Espiritu Santo.


Es de notar que Sor María de Jesús Crucificado (Carmelita Descalza) no conoció nunca más que las grandes devociones de la piedad católica. Sólo le era personal la nota de fervor y de sencillez que ponía en todas sus prácticas. Su devoción al Espíritu Santo fue verdaderamente extraordinaria. La maestra de novicias observaba en 1874: "Esta querida joven no puede ocultar que tiene una devoción extraordinaria al Espíritu Santo. Habla de El con expresiones tan abrasadas que todo su semblante se enciende"


Lo invocaba en todas sus necesidades, con una confianza que podría ser propuesta a las almas piadosas. En noviembre de 1871 decía. "Vos nos dais a comprender a Jesús, Venid mi consolación, venid mi alegría, venid mi paz, mi fortaleza mi luz; venid iluminadme , e indicadme la fuente donde debo apagar mi sed. Una gota vuestra me basta para mostrarme a Jesús tal cual es. Jesús ha dicho que vendrais a los ignorantes; yo soy la primera de las ignorantes. No os pido ni otra ciencia ni otra sabiduría que la ciencia de hablar a Jesús y sabiduría de comprenderlo. Y sentí que el fuego se encendía un poco en mi corazón. El Espíritu Santo no me rehusa nada"


Expresaba a menudo su devoción con una súplica que le había sido enseñada durante la oración, un día de Mayo de1876.

Espíritu Santo, inspiradme

Amor de Dios, consumidme

Al verdadero camino conducidme

María madre mía, miradme

Con Jesús bendecidme

De todo mal, de toda ilusión,

De todo peligro preservadme



Dionisio Buzy. Vida de Sor María de Jesús Crucificado. Santiago de Chile.Claret.1932. p 97, 98

2 comentarios:

  1. SOR MARIA JOSEFINA UNA MUJER EXTRAORDINARIA CON UN AMOR A JESUS TAN GRANDE QUE LOGRABA LEVANTARSE DEL SUELO PARA ELEVARSE AL ENCUENTRO CON EL. COMO LA ADMIRO DE TAN SOLO LEER SU HISTORIA SIENTO UN GRAN AMOR POR ELLA Y AUMENTA MI AMOR POR JESUS.

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  2. Gracias, estoy de acuerdo que la santa mujer es un buen ejemplo de hoy. Vamos a ver como podemos aguantar igual que ella nuestras sufrimientos en este mundo terreno y llenisimo de los pecados del enemigo de Jesus. Jaime Mardis, Houston TX - Servidor de la Orden Carmelita

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