viernes, 15 de mayo de 2009

El desierto: San Bruno

Cuánta utilidad y gozo traen consigo la soledad y el silencio del desierto a quien los ame, sólo lo conocen quienes lo han experimentado.Aquí pueden los hombres esforzados recogerse en su interior cuanto quieran, morar consigo, cultivar sin cesar los gérmenes de las virtudes y alimentarse felizmente de los frutos del paraíso. Aquí se adquiere aquel ojo limpio, cuya serena mirada hiere de amores al Esposo, y cuya limpieza y puridad permite ver a Dios. Aquí se vive un ocio activo, se reposa en una sosegada actividad. Aquí concede Dios a sus atletas, por el esfuerzo del combate, la ansiada recompensa: la paz que el mundo ignora y el gozo en el Espíritu Santo.


Carta de San Bruno a Raúl.

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