lunes, 6 de abril de 2009

Filoteo el Sinaíta. Sobre la sobriedad


27- Caminemos con la sensibilidad del alma con toda la atención del corazón. Efectivamente, la atención y la oración humilde, uncidas cada día, se elevan como el carro de fuego de Elías elevando al que está en él hasta lo alto del Cielo. ¿ Y qué decir?. En efecto, el Cielo espiritual del que conduce bien la sobriedad o está bien dispuesto a conducirla con corazón puro, ha sido preparado con sol, luna y estrellas y se vuelve espacio del Dios que nada puede contener, en la contemplación y en la ascesis mística. Por tanto, el que tiene amor por la virtud divina, que se decida a cambiar, con la ayuda de Dios y su empuje, las palabras por obras. Y al retener con cierta violencia sus cinco sentidos, por lo que sabe que el alma sufre daño, convierte en más llevadera, para su intelecto, la lucha y la guerra del corazón.


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