El sueño de la Cruz ( Antiguo Poema Anglosajón)


Escuchad! Develaré el mejor de los sueños que soñé en medio de la noche, cuando los seres humanos descansan. Me pareció ver un árbol maravilloso levantarse en alto, rodeado de luz, la más brillante de las cruces. Todo el signo estaba recubierto de oro; hermosas joyas había engarzadas sobre la superficie de la tierra; había cinco también sobre el travesaño de la cruz. Todos los ángeles de Dios, en hermosura creados, la miraban. No era la cruz de un malvado, pues allí la contemplaban espíritus benditos, los hombres de la tierra y todo este gloriosos universo.

Maravillosos era el árbol de la victoria, y yo, de culpas mancillado por mis iniquidades estaba mal herido. Vi al árbol gloriosos gozosamente resplandeciente, adornado con vestiduras,cubierto de oro; las gemas habían dignamente recubierto aquel árbol de los bosques. Sin embargo, a través de ese oro podía percibir la anterior lucha de hombres malvados, y que él había una vez sangrado sobre el costado derecho. Yo estaba todo turbado por el dolor; y lleno de temor ante la hermosa visión. Vi al signo cambiante mudar galas y colores, por momentos estaba humedecido, manchado con la sangre que fluía, por momentos ornado de tesoros.
Sin embargo, yo yaciendo allí por largo rato, contemplé dolorido la cruz del Salvador hasta oír que me hablaba.Entonces el más excelente de los árboles comenzó a decir estas palabras:
Hace mucho tiempo-todavía lo recuerdo- me cortaron en la linde del bosque, me apartaron de mi tronco. Fuertes enemigos me apresaron, me dieron forma para que fuera un espectáculo para ellos, hicieron que levantara en vilo a sus reos. Hombres me llevaron al hombro allí, hasta ponerme en un monte; muchos enemigos me aseguraron allí. Vi entonces al Señor de la humanidad, presuroso de poder ser levantado sobre mí. Entonces yo no osé doblegarme o quebrarme contra el mandato del Señor, cuando vi temblar la superficie de la tierra, podría haber abatido a todos los enemigos, pero me mantuve firme.
Entonces el joven Héroe- él era Dios omnipotente- firme y sin titubear, se desnudó, subió a la alta cruz, valeroso a la vista de muchos, porque quería redimir a la humanidad. Entonces temblé cuando el héroe me abrazo; y sin embargo no osaba doblegarme hacia la tierra, caer a nivel del suelo, sino que debía mantenerme firme.
Como cruz fui alzado; sostuve en alto al Rey poderoso, al Señor de los cielos; no osaba inclinarme. Me traspasaron con oscuros clavos; las heridas todavía están claras a la vista en mí, abiertas incisiones de malicia; no me atreví a hacer daño a ninguno de ellos. Ellos se burlaron de nosotros dos a la vez. Estaba todo mojado en sangre, vertida del costado del Hombre, después que él exhaló su Espíritu. He soportado muchas duras pruebas en el monte; vi al Dios de los ejércitos violentamente tendido; la oscuridad con sus nubes había cubierto el cuerpo del Señor, el hermoso resplandor; una sombra pasó, oscura bajo las nubes. Toda la creación lloró, lamentó la muerte del Rey; Cristo estaba en la cruz.
Sin embargo, unos ansiosos vinieron desde lejos hasta el Príncipe; yo contemplé todo eso. Estaba penosamente turbado por las penas, sin embargo me incline hacia las manos de los hombres humildemente con gran ansia. Allí asieron a Dios Todopoderoso, lo alzaron del pesado tormento; los guerreros me dejaron de pie, cubierta de sangre; estaba todo herido por las lanzas. Entonces lo bajaron, rendido en sus miembros, permanecieron a la cabeza de su cuerpo; allí contemplaron al Señor de los cielos, y él descanso allí por un tiempo, cansado después de la poderosa lucha. Luego a la vista de sus matadores, unos hombres comenzaron a hacerle una tumba; la labraron en una piedra brillante, dentro de ella colocaron al Señor de las victorias. Luego, tristes a la caída de la tarde, comenzaron a entonar un canto fúnebre, cuando estaban por alejarse llenos de dolor del Príncipe glorioso; Él descansaba allí sólo.
Sin embargo, por largo rato permanecimos allí en nuestro lugar, chorreando sangre después que la voz de los guerrero se hubo alzado. Frío se puso el cuerpo, muerto, bella Morada del alma. Luego comenzaron a cortarnos por entero hasta el suelo, esa fue una terrible prueba. Nos enterraron en una fosa profunda. Sin embargo, allí los discípulos del Señor, amigos, me encontraron; entonces me elevaron del suelo, me adornaron con oro y plata.
Ahora, hombre amado, tu puedes, tú puedes oír que he padecido amarga angustia. Ahora ha llegado el tiempo cuando a lo largo y ancho de la tierra y de toda esta espléndida creación los hombres me honrarán; ellos adoran esta signo. Sobre mí el hijo de Dios sufrió por un tiempo; por eso ahora me levanto gloriosa bajo los cielos. Hace mucho tiempo llegue a ser el más severo de los tormentos, lo más odiado entre los hombres, antes de abrir a la humanidad el verdadero sendero de la vida. Escucha! el Príncipe de la Gloria, el Señor de los cielos me honró entonces por encima de los árboles del bosque, del mismo modo que Dios Todopoderoso también honró a María, sobre toda la raza de las mujeres.
Ahora te ruego, hombre amado, que reveles esta visión a los hombres; revela en palabras que es el árbol de la cruz glorioso sobre el que Dios Todopoderoso sufrió por los muchos pecados de la humanidad y los viejos actos de Adán.
Allí él probó la muerte, sin embargo Dios se elevó nuevamente con su gran poder para ayudar a los hombres. Luego Él ascendió a los cielos; desde allí nuevamente el Mismo Señor vendrá a este mundo para buscar a la humanidad el día del juicio, Dios Todopoderoso y sus ángeles con Él, cuando el que tiene el poder del juicio, juzgará a cada uno de acuerdo a sus méritos en esta vida pasajera. Nadie puede estar sin temor allí, al escuchar la palabra que dice el Señor: el preguntará delante de la multitud dónde está el hombre que a causa de Dios probaría la amarga muerte, como Él lo hiciera en otros tiempos sobre la cruz, pero entonces ellos tendrán miedo; y no sabrán que comenzar a decir a Cristo. Nadie tiene que amedrentarse allí si hasta entonces ha llevado en su pecho el mejor de los signos, sino que toda alma que desee morar en el Señor debe a través de la cruz buscar el reino que está lejos de la tierra.
Entonces contento de corazón adoré la cruz con gran ardor, donde estaba sólo con ninguno que me hiciera compañía. Mi alma estaba ansiosa de partir; sentí muchos deseos dentro de mí. Ahora me gozo en la vida puesto que puedo buscar la cruz triunfante en soledad con más frecuencia que todos los otros hombres y honrarla plenamente. Grande es el deseo de esto en mi corazón, y a la cruz me vuelvo para que me ayude. No tengo muchos amigos poderosos sobre la tierra, sino que han partido de aquí a los goces del mundo, han buscado al rey de los cielos, viven ahora en el cielo con Dios Padre , moran en la gloria; y cada día espero que la cruz del Señor que en otro tiempo viera aquí en la tierra, vendrá a buscarme de esta vida pasajera y me llevará luego a donde hay gran contento, gozo en el cielo, donde el pueblo de Dios está sentado al banquete, donde hay bienaventuranza eterna; y me pondrá donde pueda por siempre morar en gloria, gozar la felicidad completa de los santos. Que el Señor que aquí en la tierra sufrió en un tiempo en la cruz por los pecados de los hombres, sea un amigo para mí; Él nos ha redimido y nos ha redimido y nos ha dado la vida, una morada celestial.
La esperanza ha renacido con bendiciones y gozo para aquellos que anteriormente han padecido el fuego. El hijo había triunfado en su viaje poderoso y triunfante,cuando Él, el Señor Todopoderoso llegó con la multitud, compañía de espíritus, al reino de Dios- para gozo de los ángeles y de todos los santos que antes moraban en el cielo en gloria, cuando su Señor, Dios Todopoderoso, llegó donde estaba su morada.

Comentarios

  1. que hermoso poema.............

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  2. Éste no es el verdadero poema!!! ¿dónde el momento, paso a paso, de lo que la cruz vivencia durante la agonía y muerte del Señor?

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