Dios en mí y yo en Él.

Dios en mí y yo en Él. He ahí nuestro lema.Qué agradable es esta presencia divina dentro de nosotros, en ese santuario íntimo de nuestras almas. Allí le encontramos siempre aunque no disfrutemos de su presencia sensible. Sin embargo, Él sigue presente y se encuentra hasta más cerca de nosotras como tú dices. Es allí donde me gusta buscarle. Procuraremos no dejarle nunca solo.


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