miércoles, 24 de febrero de 2016

Si el hombre no se vuelve a Dios.....Por Vladimir Lossky



Si el hombre no se vuelve a Dios por propia voluntad y con todo su anhelo, si en la oración no se dirige a Él con fe total, no puede ser sanado.
La oración comienza con el llanto y con la contrición, mas no es preciso que este medio contra las pasiones se convierta él mismo en una pasión, según San Nilo del Sinaí. Está la oración activa, la de las palabras; llega ella hasta la impasibilidad, que es el límite de la oración. Allí comienza la oración contemplativa, sin palabras, donde el corazón se abre en silencio ante Dios. La oración es la fuerza motriz de todos los esfuerzos humanos, de toda la vida espiritual. Es «la conversación con Dios hecha en secreto», es también «todo pensamiento en Dios, toda meditación de las cosas espirituales», dice San Isaac el Sirio, dando un sentido muy amplio a la palabra «oración.»

Fuente: Vladimir Lossky, TEOLOGÍA MÍSTICA DE LA IGLESIA DE ORIENTE.

lunes, 15 de febrero de 2016

Considera pues....Por Marcos el Asceta


Considera pues, sin dejarte alcanzar por el olvido, cuál humillación aceptó el Señor para sí por amor nuestro, en su indecible benevolencia por el hombre. Considera cómo el Verbo de Dios habitó el seno materno, cómo asumió al hombre, cómo nació de una mujer, creció gradualmente según la edad del cuerpo; considera la ignominia, las ofensas, los insultos, las burlas, los ultrajes, los latigazos, las escupidas, las mofas, el manto escarlata, la corona de espinas, las sentencia de las autoridades en su contra, los gritos e insultos de aquellos judío que eran de su misma raza: "¡Crucifícalo, crucifícalo!, piensa en la cruz, los clavos, la lanza, el vinagre y la hiel que tuvo que beber, la algarabía de los paganos, las burlas de aquellos que por allí pasaban y le gritaban: "Si eres hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos en ti" Reflexiona en todos los demás padecimientos que tuvo que soportar por nosotros: la crucifixión, la muerte, la sepultura de tres días en una tumba, el descenso a los infiernos.

Y también piensa en los frutos de estos sufrimientos, cuáles y cuán grandes son, es decir, la resurrección de los muertos, el infierno y la muerte despojados de las almas que se unieron al Señor, la ascensión a los Cielos, la posibilidad de sentarse a la diestra del Padre, el honor y la gloria "por encima de todo principado y potestad...y de todo nombre que sea pronunciado" la adoración´´on por parte de todos los ángeles.
  • Fuente: Carta al monje Nicolás. (Filocalia)

martes, 9 de febrero de 2016

El amor a Dios no podemos...Por san Rafael Arnaiz

El amor a Dios no podemos dejarlo quieto....Siempre más..., siempre más. No dejar la lucha aunque nos cueste..., ya legará el día en que verdaderamente tengamos ese amor de quietud....Pero ese día será en el cielo. Mientras tanto, no busquemos tranquilidad, no nos paremos y sigamos adelante, luchando con nosotros mismos para desterrar ese "yo" que tanto daño nos hace.
Amemos a Dios siempre más..No nos contentemos con poco; y si un día ardemos...¿no es eso lo que buscamos...? Vamos a segur a Jesús, vamos a seguir sus pasos..., y Jesús no descansó..., y aun muerto, le dieron una lanzada.

Fuente; Carta 29 de diciembre de 1935, A su tía María Duquesa de Maqueda.