domingo, 20 de diciembre de 2009

Sobre la oración. San Agustín

Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes, y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Ensanchaos; no os unzáis al mismo yugo con los infieles.

Cuanto más fielmente creemos, más firmemente esperamos y más ardientemente deseamos este don, más capaces somos de recibirlo; se trata de un don realmente inmenso, tanto, que ni el ojo vio, pues no se trata de un color; ni el oído oyó, pues no es ningún sonido; ni vino al pensamiento del hombre, ya que es el pensamiento del hombre el que debe ir a aquel don para alcanzarlo.

Así, pues, constantemente oramos por medio de la fe, de la esperanza y de la caridad, con un deseo ininterrumpido. Pero, además, en determinados días y horas, oramos a Dios también con palabras, para que, amonestándonos a nosotros mismos por medio de estos signos externos, vayamos tomando conciencia de cómo progresamos en nuestro deseo y, de este modo, nos animemos a proseguir en él. Porque, sin duda alguna, el efecto será tanto mayor, cuanto más intenso haya sido el afecto que lo hubiera precedido. Por tanto, aquello que nos dice el Apóstol: Sed constantes en orar, ¿qué otra cosa puede significar sino que debemos desear incesantemente la vida dichosa, que es la vida eterna, la cual nos ha de venir del único que la puede dar?
  • Extraído de: San Agustín."Carta a Proba"

sábado, 5 de diciembre de 2009

Amar a Dios........ Por San Rafael Arnáiz Barón

¡Amar a Dios...!!¡¡Vivir en lo que es infinito....!! ¡¡Gozar del encierro del cuerpo y del espíritu para que el alma vuele a Dios....., para que se abisme en las infinitas bellezas del Eterno...., para volar a las regiones de los sobrenatural en alas del Amor Divino!!...
He aquí lo que es libertad. Sin embargo no nos engañemos. Aún hay algo cuya palabra para expresarlo desconozco, por lo que el alma suspira...., que no es propiamente libertad. Es algo más. Consolémonos los que aún andamos sobre la tierra. Consolémonos en la esperanza..... Animémonos al saber que es Dios quien nos espera, y que la llegada será pronto.
  • En: Rafael,Vida y Escritos del Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón, Madrid, PS Editorial, 2000, p. 379

miércoles, 2 de diciembre de 2009

En una noche oscura. Por San Juan de la Cruz.

En una noche oscura
Por tres cosas podemos decir que se llama noche este tránsito que hace el alma a la unión con Dios: la primera, por parte del término [de] donde el alma sale, porque ha de ir careciendo del apetito [del gusto] de todas las cosas del mundo que poseía, en negación de ellas; la cual negación y carencia es como noche para todos los sentidos del hombre. La segunda, por parte del medio o camino por donde ha de ir el alma a esta unión, lo cual es la fe, que es también oscura para el entendimiento como noche. La tercera, por parte del término a donde va, que es Dios, el cual ni más ni menos es noche oscura para el alma en esta vida. Las cuales tres noches han de pasar por el alma, o por mejor decir, el alma por ella, para venir a la divina unión con Dios. (...)

  • San Juan de la Cruz, en: Subida del Monte Carmelo, Madrid, BAC, 1975, p, 459. (libro I, cap 2, 1)