Si odias a tu hermano, es señal de que te has apartado de Dios y de que un mal espíritu se ha apoderado de ti. Pero si haces el bien a tu hermano, tu conciencia encontrará la tranquilidad. Si pospones tu propia voluntad, expulsarás a los Enemigos y obtendrás la paz de tu alma. Si perdonas a tu hermano sus ofensas y si amas a tus enemigos, recibirás el perdón de tus pecados y el Señor te dará a conocer el amor del Espíritu Santo. Y cuando seas enteramente humilde, entonces encontrarás el reposo eterno en Dios.
San Silouan el Athonita.

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