No te mires a ti misma, mira a
ese Jesús en la Cruz, mira a Dios que te ama, seas como seas... No midas tu
amor, porque es el tuyo.. Mide el que Dios te tiene a ti, y entonces asombráte:
no remires y rebusques lo que tienes en tu corazón, porque también es el tuyo,
y pierdes el tiempo, no hallarás nada o hallarás consuelos, y
esos...dejémoslos... Busca el Corazón de Dios, que ese es insondable. Húndete
en Él, y no mires ni busques otra cosa.
San Rafael Arnaiz. Carta 1 de
diciembre 1935. A su tía María, Duquesa de Maqueda.

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