Hoy es Dios con nosotros en nuestra naturaleza, con nosotros
en su gracia; con nosotros en nuestra debilidad, con nosotros en su bondad; con
nosotros en nuestra miseria, con nosotros en su misericordia; con nosotros por
amor, con nosotros por lazos de familia; con nosotros por su ternura, con
nosotros por su compasión (...)
¿Cómo podía Él estar más cerca de mí? Pequeño como yo, débil
como yo, desnudo como yo, pobre como yo… en todo se ha hecho semejante a mí,
tomando lo que es mío y dando lo que es suyo. Yo yacía muerto, sin voz, sin
sentido; ya ni tan sólo poseía la luz de mis ojos. Hoy Él ha descendido, este
hombre tan grande “este profeta poderoso en obras y palabras” (Lc 24,19). “Ha
puesto su rostro sobre mi rostro, su boca sobre mi boca, sus manos sobre mis
manos” (2R 4,34) se ha hecho el Emanuel, ¡Dios-con-nosotros!
San Elredo de Rieval. Sermón para la Anunciación.

Comentarios
Publicar un comentario