Por lo que se refiere a Judas
Tadeo, así es llamado por la tradición, uniendo dos nombres diversos: mientras
Mateo y Marcos lo llaman simplemente "Tadeo" (Mt 10, 3; Mc 3, 18),
Lucas lo llama "Judas de Santiago" (Lc 6, 16; Hch 1, 13). No se sabe
a ciencia cierta de dónde viene el sobrenombre Tadeo y se explica como
proveniente del arameo taddà', que quiere decir "pecho" y por tanto
significaría "magnánimo", o como una abreviación de un nombre griego
como "Teodoro, Teódoto".
Se sabe poco de él. Sólo san Juan
señala una petición que hizo a Jesús durante la última Cena. Tadeo le dice al
Señor: "Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al
mundo?". Es una cuestión de gran actualidad; también nosotros preguntamos
al Señor: ¿por qué el Resucitado no se ha manifestado en toda su gloria a sus
adversarios para mostrar que el vencedor es Dios? ¿Por qué sólo se manifestó a
sus discípulos? La respuesta de Jesús es misteriosa y profunda. El Señor dice:
"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a
él, y pondremos nuestra morada en él" (Jn 14, 22-23). Esto quiere decir
que al Resucitado hay que verlo y percibirlo también con el corazón, de manera
que Dios pueda poner su morada en nosotros. El Señor no se presenta como una
cosa. Él quiere entrar en nuestra vida y por eso su manifestación implica y
presupone un corazón abierto. Sólo así vemos al Resucitado.
S.S. Benedicto XVI. Audiencia
General..Miércoles 11 de octubre de 2006

Comentarios
Publicar un comentario