"Hay muchas cosas que a
causa de la debilidad humana no logramos cumplir físicamente; pero, si
verdaderamente lo queremos, con la inspiración de Dios, podemos encontrar el
amor en nuestro corazón. Existen a veces muchas cosas que no logramos sacar de
nuestro granero, de nuestra cueva o de nuestra bodega, pero no tenemos excusa
cuando se trata de nuestro corazón...No nos dicen: " Id hasta Oriente, y
buscad el amor; navegad hacia Occidente y encontrareis el amor". No, nos
ordenan regresar al interior de nuestro corazón, de donde la cólera nos hace
salir a menudo. Así como lo dice el profeta: "Pecadores, reflexionad,
regresad a vuestro corazón" (Is 46,8).
No es en países lejanos donde se
encuentra lo que el Señor nos pide; nos envía al interior de nosotros mismos, a
nuestro corazón, porque ha colocado en nosotros lo que nos pide. La caridad
perfecta no es otra que la buena voluntad del alma; a propósito de esta, los
ángeles proclamaron a los pastores: "Paz en la tierra a los hombres de
buena voluntad" (Lc 2,14 tipos de Vulg)... Trabajemos pues con todas
nuestras fuerzas, con la ayuda de Dios, para concederle el primer puesto, en
nuestra alma, a la bondad más que a la maldad, a la paciencia más que a la
cólera, a la benevolencia más que a la envidia, a la humildad más que al
orgullo. En fin, que la dulzura de la caridad tome de tal manera posesión de
nuestro corazón, que ya no quede sitio en él para la amargura del odio.
San Cesáreo de Arlés. Sermón 37,
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