Se entregó a nosotros en la Sagrada Eucaristía. Por el P. Lawrence Lovasik

✠ JUEVES SANTO -INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA ✠

 Si bien para ganarnos la vida eterna debía padecer y morir, no quería abandonar este mundo sin dejarnos un recuerdo de su amor por nosotros. Llevado por su inmenso amor hacia la humanidad, Jesús halló una manera de enriquecernos espiritualmente y de quedarse con nosotros hasta el fin del mundo. Antes de que sus enemigos le quitaran la vida, su amor ya había previsto su presencia en la tierra de un modo nuevo: instituyendo el Santísimo Sacramento del altar se entregó a nosotros en la sagrada Eucaristía.

Había llegado la noche de la Pasión del Señor. Se acercaba la fiesta de la Pascua y Jesús y los Doce estaban en Jerusalén, reunidos en una estancia para celebrar la cena pascual.

El Señor eligió ese día para instituir el Santísimo Sacramento por una razón importante. Cuando los israelitas ansiaban ser liberados del dominio del faraón y salir de Egipto, Dios ordenó que cada padre de familia sacrificara un cordero sin mancha y que, junto con todos los miembros de su familia, comiera su carne. Luego debía rociar las jambas y el dintel de la puerta de su casa con la sangre del cordero para que las que mostraran esa marca se libraran del ángel exterminador del Señor, quien dio muerte a todos los primogénitos egipcios. En memoria de aquel suceso, todos los años los israelitas celebraban la Pascua agradecidos

Ese cordero pascual fue modelo y ejemplo del auténtico Cordero Pascual, Jesucristo, quien permitió que le dieran muerte en la cruz como cordero sacrificial. De ese modo nos liberó del dominio de Satanás. Con su Sangre quiso preservarnos de una muerte eterna en el infierno y conducirnos a la tierra celestial prometida.

 Lawrence G. Lovasik. El libro de la Eucaristía.

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