"Dios, pues, benignísimo,
que en ningún tiempo ha dejado de mirar por los intereses y necesidades de su
Iglesia, escogió a Bruno, varón de insigne santidad, para devolver a la vida
contemplativa el lustro de su prístina pureza".
"Es cosa bien sabida que los
cartujos, de tal manera han conservado en el transcurso de casi nueve siglos el
espíritu de su Fundador, Legislador y Padre, que, al contrario de lo sucedido
en otros Institutos, no han tenido nunca necesidad de corrección alguna o de
reforma".
"Si en algún tiempo ha sido
conveniente que hubiese en la Iglesia de Dios tales anacoretas, mayor motivo
hay para que existan y prosperen en los tiempos actuales, donde vemos a tantos
cristianos que, sin acordarse para nada del cielo, corren en pos de las
riquezas terrenas"

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