Qué dulce es vivir así, sólo con Dios dentro del corazón.
Qué suavidad tan grande es verse lleno de Dios. Qué fácil debe ser morir así.
Qué poco cuesta..., mejor dicho, nada cuesta, hacer lo que
Él quiere, pues se ama su voluntad, y aun el dolor y el sufrimiento, es paz,
pues se sufre por amor.
Sólo Dios llena el alma..., y la llena toda.
No hay criaturas, no hay mundo, no hay nada que la turbe...
Sólo el pensar en ofenderle y en perderlo, la hace sufrir...
Que vengan los sabios preguntando dónde está Dios. Dios está
donde el sabio con la ciencia soberbia no puede llegar... Dios está en el
corazón desprendido…, en el silencio de la oración, en el sacrificio voluntario
al dolor, en el vacío del mundo y sus criaturas..."
San Rafael Arnaiz. Dios y mi alma. 4 de marzo de 1938

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