✠15 DE OCTUBRE / MEMORIA DE NTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
¡Cuánto debe haber sido el sufrimiento de la Madre de Dios cuando estaba al pie de la Cruz! Porque era inconcebiblemente grande su amor. Y nosotros lo sabemos: quien más ama, más sufre. Según su naturaleza humana, la Madre de Dios no podía soportar tal dolor, pero Ella se abandonó a la voluntad de Dios y, confortada por el Espíritu Santo, recibió la fuerza de soportarlo. Por eso ha quedado para siempre, para todo el pueblo, como la “consoladora de los afligidos”.
San Silvano del Monte Athos. En: Escritos.

Comentarios
Publicar un comentario