✠ DOMINGO DEL BUEN PASTOR
Miremos a nuestro pastor,
Cristo... Se regocija con las ovejas que están cercanas a él y va en busca de
las extraviadas. No teme montes y bosques; recorre barrancos hasta llegar a la
oveja perdida. Y aunque la encuentre en estado lastimoso, no se encoleriza,
sino llevado por la compasión, la toma sobre sus hombros y, de su propio
cansancio, cura la oveja cansada (Lc 15,4s)... Con razón Cristo proclama:
"Yo soy el Buen Pastor, busco la oveja perdida, recupero a la extraviada,
vendo a la que está herida, curo a la que está enferma» (Ez 34,16). He visto al
rebaño de los hombres agobiado por la enfermedad; he visto a mis corderos
descender al lugar de los demonios; he visto a mi rebaño despedazado por los
lobos.

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