El primer encuentro de Bernardita
con la Virgen sucede el 11 de febrero de 1858:
"Vi a una señora vestida de
blanco: llevaba un vestido blanco, un velo también de color blanco, un cinturón
azul y una rosa amarilla en cada pie."
Una semana después del primer
encuentro el día 18 de febrero la Virgen le habla por primera vez y le dice:
"No te prometo hacerte feliz
en este mundo, sino en el otro. ¿Quieres hacerme el favor de venir aquí durante
quince días?"
Entre los pedidos que la Virgen
le hizo a Bernardita se encuentra el llamado a realizar oración y penitencia
por los pecadores:
"¡Penitencia, Penitencia,
Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por
los pecadores!"
La fuente que brotará agua para
la curación de tantos enfermos se le revela el 25 de febrero. Delante de más de
trecientas personas, la Virgen invita a Bernardita a beber de la fuente:
"Me dijo que fuera a beber a
la fuente (…). No encontré más que un poco de agua fangosa. Al cuarto intento,
conseguí beber; me mandó también que comiera hierba que había cerca de la
fuente, luego la visión desapareció y me marché."
Ante su comportamiento, la
muchedumbre le comenta:
"¿Sabes que la gente cree
que estás loca por hacer tales cosas?",
Bernardita sólo contesta.
"Es por los pecadores."
En distintas oportunidades
Bernardita le había preguntado a la Señora su nombre. Finalmente el 25 de
marzo, la Virgen levantando los ojos al cielo y juntando sus manos en signo de
oración le dice:
"Yo soy la Inmaculada
Concepción"
El 16 de julio de ese mismo año
se produce la última aparición. Bernardita se dirige a la gruta, pero como
estaba prohibido y no se podía pasar se ubica frente a la gruta:
"Me parecía que estaba delante de la Gruta, a la misma distancia que las otras veces, no veía más que a la Virgen. Jamás la había visto tan bella."
ORACIÓN
Santísima Virgen de Lourdes, que a ninguno desamparas ni desechas, mírame con ojos de piedad y alcánzame de tu Hijo perdón de mis pecados para que con devoto afecto celebre tu santa e inmaculada Concepción, en tu milagrosa imagen de Lourdes y reciba después el galardón de la bienaventuranza del mismo de quien eres Madre. Amén.

Comentarios
Publicar un comentario