Santa Inés es una de las famosas jóvenes romanas que han ilustrado la belleza genuina de la fe en Cristo y de la amistad con él. Su doble título de virgen y mártir recuerda la totalidad de las dimensiones de la santidad(...)
En el martirio de santa Inés, aceptado con valor en el estadio de Domiciano, resplandece para siempre la belleza de pertenecer a Cristo sin vacilaciones, confiándose a él (...)
Inés, todavía joven, había aprendido que ser discípulos del Señor quiere decir amarlo poniendo en juego toda la existencia. Este título doble —virgen y mártir— recuerda a nuestra reflexión que un testigo creíble de la fe debe ser una persona que vive por Cristo, con Cristo y en Cristo, transformando su vida según las exigencias más altas de la gratuidad.
S.S. Benedicto XVI. Discurso 20 de enero de 2012.

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