En el desierto apareció la voz que tenía que anunciar al Señor. Por San Jerónimo

 

Segundo Domingo de Adviento

"Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos".

"Apareció Juan en el desierto, bautizando y predicando. En el desierto apareció la voz que tenía que anunciar al Señor: otra cosa no debía proclamar sino la venida del Salvador. Apareció Juan en el desierto. ¡Feliz innovación: abandonar a los hombres, buscar a los ángeles, ¡dejar las ciudades y encontrar a Cristo en la soledad! Apareció Juan en el desierto, bautizando y predicando: bautizaba con su mano, predicaba con su palabra. El bautismo de Juan precedió al bautismo del Salvador. Del mismo modo como Juan el Bautista fue el precursor del Señor y Salvador, así también su bautismo fue el precursor del bautismo del Salvador. Aquél se dio en la penitencia, éste en la gracia. Allí se otorga la penitencia y el perdón, aquí la victoria".

San Jerónimo. Comentario al evangelio de San Marcos, Comentario a Mc 1, 8.


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