"Oír misa diaria puede ayudaros a ti y a tu familia a evitar la tentación y el pecado, a hallar paz en medio de las tribulaciones de esta vida, a crecer en amor a Dios, a agradecerle sus bendiciones, a obtener protección frente a cualquier peligro, a recibir los favores que necesitas y a acortar tu tiempo de purgatorio y el de tus seres queridos difuntos. San Juan Fisher escribió en una ocasión: «La misa es el sol que ilumina y da calor cada día a toda la vida cristiana».
No puedes permitirte malgastar este espléndido tesoro de la Iglesia. ¡Conviértelo tú también en tu propio y espléndido tesoro asistiendo a ella a diario!"
Lawrence G. Lovasik. En el libro de la Eucaristía. Madrid: Rialp. 2015. 58.

Comentarios
Publicar un comentario