Dios escucha igualmente al monje
que al simple cristiano, con tal de que le amen con toda la profundidad del
alma y alimenten en su corazón una fe, aunque sea tan pequeña como un grano de
mostaza. Estad cierto de que moverán las montañas. “Uno solo mueve a millares,
dos a multitudes”. Dios mismo dice: “Todo es posible para el que cree”, y el
santo Apóstol Pablo exclama a grandes voces: “Todo lo puedo en aquel que me
conforta”. Y todavía más maravillosamente dice el Señor de quienes creen en Él:
“Quien cree en mí hará también las obras que yo hago; más aún, las hará
mayores, por eso yo voy al Padre y le pediré que atienda vuestras súplicas.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre, mas ahora pedid y recibiréis”.
San Serafín de Sarov. Coloquio con a Motolivov. En Espitualidad rusa. Madrid: Rialp. 2016. p26

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