3 de septiembre/Memoria de San Gregorio Magno
El amor es paciente, porque
tolera con ecuanimidad los males que se le infligen. Es afable porque devuelve
generosamente bien por mal. No tiene envidia, porque, al no desear nada de este
mundo, ignora lo que es la envidia por los éxitos terrenos. No presume, porque
desea ansiosamente el premio de la retribución espiritual, y por esto no se
vanagloría de los bienes exteriores. No se engríe, porque tiene por único
objetivo el amor de Dios y del prójimo, y por esto ignora todo lo que se aparta
del recto camino.
San Gregorio Magno. San Gregorio
Magno, Tratados morales sobre el libro de Job.
Comentarios
Publicar un comentario