Así es como empezaron los santos. Por el cardenal John Henry Newman

Recójase de vez en cuando y póngase en presencia de Dios, como si estuviera en el cielo; como si se hallara ante el trono del Cordero; imagínese que está viendo al Santo Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo. Tales son los medios por los cuales, con la gracia de Dios, podrá ablandar su corazón con el tiempo, no de golpe, sino gradualmente; no por su propia fuerza y dominio, sino mediante la gracia de Dios santificando su esfuerzo.

Pues así es como empezaron los santos. Empezaron por estas cosas pequeñas y al final llegaron a santos. No fueron santos de un golpe, sino poco a poco. Y así nosotros, que no somos santos, debemos proceder de la misma manera; mediante la humildad, la paciencia, la confianza en Dios, el recuerdo de que estamos en su presencia y el agradecimiento a sus favores.

 Cardenal John Henry Newman  Del :Domingo de Sexagésima. En Sermones católicos.  Madrid. Rialp.2016


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