"Sí, Jesús nos
prepara ya su Reino, como su Padre se lo ha preparado a él. Nos lo prepara
dejándonos en la tribulación. Quiere que nuestro rostro sea visto por las
criaturas, pero que esté como escondido para que nadie más que él nos
reconozca... Pero también ¡qué felicidad pensar que Dios, la Trinidad entera
nos está mirando, que vive en nosotras y se complace en contemplarnos! ¿Y qué
es lo que quiere ver en nuestro corazón, sino «coros musicales en un campo de batalla»?
(Cant, cap.7, v. 1). «¿Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera...?
Nuestras arpas llevan ya mucho tiempo colgadas en los sauces de sus orillas»,
¡ya no sabemos utilizarlas...! Nuestro Dios, el huésped de nuestras almas, lo
sabe, y por eso viene a nosotras con la intención de encontrar una morada, una tienda
VACÍA en medio del campo de batalla de la tierra. No pide más que esto, y él
mismo es el músico divino que se encarga del concierto... ¡Ah, si escuchásemos
esa inefable armonía, si una sola de sus vibraciones llegase a nuestros
oídos...!"
Santa Teresa del
Niño Jesús.En: Carta 165 A Celina 7 de julio de 1894

Comentarios
Publicar un comentario