"Concédeme, Señor, Dios Padre, que pueda contemplar
tu indecible amor al mundo, que has manifestado dándole a tu
amado único Hijo. Concédeme, Hijo de Dios, que pueda contemplar tu humillación en la
cruz por amor de nuestra salvación; concédeme, oh Dios, Espíritu Santo, que pueda
contemplar tu gracia, derramada abundantemente y que todavía se derrama sobre el
mundo por los méritos del Señor Jesucristo, esa gracia que tan a menudo llena
también mi corazón pecador. Oh, Santa Trinidad, concédeme que pueda continuamente
glorificarte con el corazón y con los labios y, sobre todo, con mi vida."
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