Yo estoy siempre feliz. Por San Damián de Molokai

10 de mayo/ Memoria de San Damian de Veuster (Misionero entre los leprosos)

Dos meses antes de su muerte, le escribió a su hermano Pánfilo: Yo estoy siempre feliz y contento, a pesar de mi enfermedad. No deseo nada más que cumplir bien la voluntad de Dios.

Y a su Superior general: Yo no pido otra cosa que poder morir en Kalawao (Molokai), leproso o no, déjeme terminar mi misión hasta el fin. Estoy contento y feliz por todo y no me quejo de nadie

Él sabía que, al estar en Molokai, rodeado de leprosos y siendo la lepra una enfermedad contagiosa, era casi imposible librarse de ella, pero desde que llegó había aceptado el riesgo por amor a Dios y la salvación de las almas.
Estuvo 25 años de misionero, 16 de los cuales los pasó en Molokai y murió a los 49 años leproso, pero feliz. Solo Dios, pudo darle la felicidad en este mundo y después la plenitud de la felicidad en el cielo. Valió la pena su vida y ahora es un ejemplo para todos los misioneros y patrono de los leprosos del mundo entero. Al llegar en 1873 a Molokai había 800 leprosos de los cuales unos 200 eran católicos. Al morir, la mayoría eran católicos

Fuente; P. Ángel Peña  O.A.R. San Damián de Veuster . Apóstol de los leprosos. Lima, 2015.


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