“Mire a su Madre Dolorosa con Jesús muerto entre sus brazos.
Compare su dolor. Nada hay que se le asemeje. Es su único Hijo, muerto,
destrozado por los pecadores. Y a la vista del cuerpo ensangrentado de su
Dios, de las lágrimas de su Madre María, aprenda a sufrir resignado, aprenda a
consolar a la Sma. Virgen, llorando sus pecados”
Santa Teresa de Los Andes. Carta a su padre.

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