28 de diciembre/ Fiesta de los Santos
Inocentes
"Herodes teme, los magos desean; éstos
desean encontrar al rey, aquél temió perder el reino. Por último, todos le
buscan: aquéllos, para vivir por él; el otro, porque quiere darle muerte;
Herodes, para cometer un gran pecado contra él; los magos, para que les perdone
todos los suyos. Herodes da muerte a muchos niños con la intención de matar a
uno preciso, y mientras causa tan cruel y sangrienta matanza en las personas de
tantos inocentes, es él el primero en causarse la muerte con tanta maldad.
Mientras tanto, nuestro rey, la Palabra que aún no habla, mientras los magos le
adoraban y los niños morían por él, o bien yacía acostado o bien tomaba el
pecho, y antes de hablar encontraba creyentes y antes de padecer hacía mártires
también. ¡Oh niños dichosos, recién nacidos, nunca tentados, nunca forzados a
luchar y ya coronados! Dude que habéis sido coronados al padecer por Cristo
quien piense que de nada sirve a los niños el bautismo de Cristo. Aún no
teníais la edad para creer en Cristo, que había de sufrir también su pasión,
pero teníais carne en que padecerla por Cristo, que la sufriría posteriormente.
En ningún modo abandonaría a estos niños la gracia del Salvador, niño que había
venido a buscar lo que se había perdido no sólo mediante su nacimiento, sino también
colgando de la cruz."
San Agustín. Sermón 373. Pto 3.

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