"¡Oh Señor! que todo el daño nos
viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra
cosa sino al camino, presto llegaríamos; mas damos mil caídas y
tropiezos y erramos el camino por no poner los ojos -como digo- en
el verdadero camino".
(Camino de perfección, Capitulo 16, 11)
