"La oración continua durante todo el día apartará de nosotros las tentaciones, la presencia de Nuestro Señor las expulsa, impidiendo que nos perjudiquen...; las horas consagradas únicamente a la oración nos darán cada día la fuerza, con la gracia de Dios, de conservar su presencia durante todo el resto de la jornada y de dedicarnos a lo que llamamos «la oración continua»".

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