21 de septiembre/ Fiesta del Apóstol San Mateo
"Jesús vio a un hombre, llamado
Mateo, sentado ante la mesa de cobro de los impuestos, y le dijo: «Sígueme.» Lo
vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio
al publicano y, porque lo amó, lo eligió, y le dijo: Sígueme. «Sígueme», que
quiere decir: imítame.» Le dijo: «Sígueme», más Que con sus pasos, con su modo
de obrar. Porque, quien dice que está siempre en Cristo debe andar de continuo
como él anduvo.
Él -continúa el texto sagrado- se levantó y
lo siguió. No hay que extrañarse del hecho de que aquel recaudador de
impuestos, a la primera indicación imperativa del Señor, abandonase su
preocupación por las ganancias terrenas y, dejando de lado todas sus riquezas,
se adhiriese al grupo que acompañaba a aquel que él veía carecer en absoluto de
bienes. Es que el Señor, que lo llamaba por fuera con su voz, lo iluminaba de
un modo interior e invisible para que lo siguiera, infundiendo en su mente la
luz de la gracia espiritual, para que comprendiese que aquel que aquí en la
tierra lo invitaba a dejar sus negocios temporales era capaz de darle en el
cielo un tesoro incorruptible".
Fuente; De las Homilías de san Beda el
Venerable, presbítero. En el oficio de lectura.

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