El cristiano aprende a sufrir con los que sufren y alegrarse con los que se alegran. Por el Archimandrita Sophrony
"En la oración de arrepentimiento por nuestros pecado aprendemos a experimentar en nosotros mismos la tragedia de toda la humanidad. Si mis múltiples faltas, en cada instante, me hacen sufrir con todo mi ser; si detrás de todas mis caídas se refleja la caída de nuestro padre Adán, que arrancó a toda la humanidad de Dios Padre, es natural que en mis sufrimientos personales yo reconozca real y existencialmente los sufrimientos de todos los hombres. Pero también lo contrario es posible: ver en mi alegría la alegría del mundo entero. De este modo el cristiano aprende a sufrir con los que sufren y alegrarse con los que se alegran".
Archimandrita Sophrony. La oración experiencia de eternidad. Salamanca: Sigueme. 2009.67

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