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| 14 de septiembre/ Exaltación de la Cruz |
¡Qué hermoso es el aspecto de la cruz! Su belleza no tiene
mezcla de bien ni de mal como antiguamente el árbol en el jardín de Edén. La
cruz es toda ella admirable, “hermoso a los ojos y deseable para adquirir
sabiduría. (Gn 3,6) Es un árbol que da vida y no muerte, luz y no ceguera. La
cruz abre el acceso al Edén, no hace salir de él. Este árbol al que subió
Cristo como un rey a su carro de combate, ha sido la perdición del diablo que
tenía el poder de la muerte. Ha liberado al género humano de la esclavitud del
tirano. Sobre este árbol, el Señor como un guerrero de élite, herido en manos,
pies y costado divino, ha curado las cicatrices del pecado, es decir, nuestra
naturaleza herida por Satanás.
Después de la muerte en el leño, hemos recobrado la vida
gracias a él. Después de haber sido engañados en el leño, por él hemos echado
fuera a la serpiente embustera. ¡Qué intercambio tan sorprendente! La vida en
lugar de la muerte, la inmortalidad en lugar de la corrupción, la gloria en
lugar de la vergüenza. Con razón exclamó Pablo: “Jamás presumo de algo que no
sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gal 6,14)… Más allá de toda
sabiduría, esta sabiduría que ha brotado en la cruz ha convertido en estupidez
las pretensiones de la sabiduría de este mundo…(cf Col 1,17ss)
En la cruz la muerte fue aniquilada y Adán devuelto a la
vida. Por la cruz, todos los apóstoles han sido glorificados, coronados los
mártires, santificados los santos. Por la cruz nos hemos revestido de Cristo y
despojado del hombre viejo. (Ef 4,22) Por la cruz hemos sido conducidos como el
rebaño de Cristo y hemos sido reunidos en el aprisco del cielo.
Fuente: San Teodoro, el Estudita. La cruz árbol de la vida. En:deiverbum.com.
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