Cuarenta días estuvo Jesucristo en el desierto. Por el Beato Enrique de Ossó

Cuarenta días estuvo Jesucristo en el desierto, solo, en silencio, ayuno y oración, sin hablar palabra, sin probar ningún manjar, sin ver a persona humana, sufriendo toda clase de inclemencias.
He aquí el ejemplo que debed imitar  que quieras emprender alguna cosa de importancia: retirarte a la soledad, mortificarte, orar. Así todas tus empresas saldrán con gloria de Dios y provecho de los demás y de ti mismo. …No lo olvides.
Medita cómo Jesucristo fue tentado para ir delante de ti con su ejemplo, para vencer las tentaciones, para compadecerse de los tentados y para merecernos la gracia de resistirlas.
Tienta primero el demonio a Jesús por la parte más flaca, porque ve que tiene hambre, y le dice: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.
Tienta a Jesús por vanagloria, y, llevándolo a lo más alto del templo, le dice: “Si ere Hijo de Dios échate de aquí abajo, porque escrito está que los ángeles de guardarán para que no tropiece tu pie con la piedra”.
Por fin, viendo que con estas tentaciones no podía vencer a Jesucristo, tiéntale por la avaricia y la ambición, y dícele el tentador, después de haberle subido a lo más encumbrado de un monte, y mostrando todos los reinos del mundo y su gloria: “Todas estas cosas te daré si postrándote, o cayéndote a mis pies me adoras…”
He aquí el demonio con toda su astucia y malicia. Embiste siempre por la parte más flaca, halagando, adulando, prometiendo, mintiendo…
¿No es verdad que así te ha tentado a ti siempre y te ha hecho caer en la tentación?...
¿Cómo vencerás las tentaciones? Es imposible no ser tentado, por la vida del hombre sobre la tierra es continua guerra… ¿Tienta a Cristo y no te tentará a ti Satanás? Vigilancia y oración necesitas para no caer en la tentación. Imita a Jesucristo…
Las tentaciones de la gula las vencerás con el desprecio. No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, decía Jesucristo.
La tentación de vanagloria se vence descubriendo la intención de Satanás Escrito está: No tentarás a tu Dios y Señor.
La avaricia y ambición, que es servidumbre de ídolos, se vence rechazándola con indignación, diciendo: “Apártate, Satanás. Escrito está: Adoraras a tu Dios y Señor, y a Él solo servirás…
Resiste, pues, con fe, y huirá Satanás, y vencerás todas sus tentaciones, y los ángeles te servirán, te consolarán, te confortarán.
Con desconfianza propia y confianza en Dios, con vigilancia y oración me prepararé para vencer la tentación.
Fuente: Enrique de Ossó. Cuarto de hora de oración. Barcelona, Ediciones STJ. 1979. 73- 74.

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