19 de septiembre de 2015

El amor don divino....Por Vladimir Lossky

 
El amor don divino perfecciona la naturaleza humana hasta «hacerla aparecer en la unidad e identidad con la naturaleza divina por la gracia», según la expresión de San Máximo. El amor al prójimo ha de ser el síntoma de la adquisición del verdadero amor de Dios. «El signo cierto por el cual puede reconocerse a quienes han llegado a esta perfección es -de acuerdo con San Isaac el Sirio- el siguiente: Si diez veces por día se los entregara a las llamas por su caridad al prójimo, esto no les parecería bastante». «Conozco a un hombre -dice San Simeón el Nuevo Teólogo- que deseaba con tal ardor la salvación de sus hermanos que con frecuencia pedía a Dios con lágrimas ardientes, de todo corazón y en el exceso de un celo digno de Moisés que sus hermanos se salvasen con él o que él también se condenase con ellos. Porque estaba ligado con ellos en el Espíritu Santo con tal lazo de amor que ni siquiera habría querido entrar en el reino de los cielos si para ello hubiese tenido que separarse de sus hermanos». En el amor a Dios cada persona humana halla su perfección; ahora bien, las personas no pueden llegar a la perfección sin que se realice la unidad de la naturaleza humana. El amor de Dios, luego, ha de estar vinculado con la caridad al prójimo. Este amor perfecto hará al hombre semejante a Cristo, pues estará unido por su naturaleza creada con la humanidad entera y reunirá en su persona lo creado y lo increado, el compuesto humano y la gracia deificane. Unidos a Dios, los elegidos llegan al estado del hombre perfecto, a la medida de la estatura perfecta de Cristo, según el dicho de San Pablo (Ef. IV 13).
  • Vladimir Lossky, Teología mística de la iglesia de oriente, ( Extracto de Cap X) Traducción de Aquilino S Pallasá.

14 de septiembre de 2015

Oh bienaventurada.. Por San Pablo de la Cruz

 
¡Oh, bienaventurada el alma que está crucificada con Jesús sin saberlo y sin verlo por estar privada de todo consuelo sensible! ¡Oh, feliz del alma que..., inclinando la cabeza, exclama con Jesús "Pater in manus tuas commendo spiritum meum" , y muere místicamente a todo lo que no es Dios vida divina, en el seno mismo del Padre celestial.

9 de septiembre de 2015

Humildad es una sumisión... Por Fray Juan de los Angeles


Humildad es una sumisión o sujeción a Dios y a los hombres por Dios, y un encogimiento en el alma, que no la deja pestañear en el divino acatamiento, ni quitar los ojos un punto de su nada. Para alcanzar esta joya tan preciosa son menester oraciones, lágrimas y gemidos con perseverancia; porque si todo don perfecto y dádiva bonísima viene de arriba de aquel Padre de las lumbres, ¿quién sino Él podrá darte tan gran tesoro, tan preciosa dádiva y don tan perfecto como la humildad. Preguntado un santo de  aquellos de yermo (desierto) cómo se podría alcanzar la perfecta humildad respondió: "Si cada uno se ocupa solamente de sus obras y no de las ajenas".  Alcanzase también con la consideración  de la majestad y grandeza de Dios. Por lo cual, recogidas en una todas tus fuerzas espirituales, diligente y piadosamente mira qué Dios tienes. ¡Qué tan poderoso! ¡Qué tan sabio! ¡Y qué tan bueno! Todo esto podrás ver en sus criaturas, en las cuales resplandecen estos divinos atributos con mucha claridad; digo que lo verás si te adiestra la humildad, que por faltar a los sabios del mundo se quedaron sin este conocimiento, oscurecidos sus entendimientos y llenos de tinieblas , de errores y desatinos. El apóstol san Pablo dice que, porque en la sabiduría de Dios no conoció por sabiduría a Dios el mundo, quiso Dios y tomó por gusto de salvar los fieles por la locura de la predicación de Cristo crucificado.
 
  • FRAY JUAN DE LOS ANGELES, CONQUISTA DEL REINO DE DIOS (V).