miércoles, 31 de diciembre de 2014

Jesucristo....Por Enrique de Ossó

"Contempla a Jesús que mostrándote su Corazón te dice: "Si hayas otro que te haya amado tanto como Yo, puedes amarle mas que a Mí"

Jesús mío y todas las cosas. Tú todo mío, y yo todo tuyo eternamente.



Sin un amigo fiel a quien comuniques tus alegrías y penas, no puedes vivir bien. Y si Jesús no es tu principal amigo vivirás muy triste y desolado.....
¿Es Jesús tu amigo, a quien más amas?...
Sin amado no puede pasarse tu ardoroso corazón, hecho expresamente para amar.. Pero si Jesús no es el Amado de tu alma sobre todas las cosas, no tendrás sosiego ni paz...
Este Amado es de tal condición, que exige ser Rey de tu corazón, o nada...
¿Amas a Jesús sobre todas las cosas?...¿Y todas las cosas las amas en Jesús....por Jesús...para Jesús?...
Sin Señor a quien estés sujeto y sirvas, no puedes pasarte tú, criatura débil y miserable...Y si Jesús no es tu Señor y soberano Dueño, no gozarás de verdadera libertad...
¿Y es Jesús el Señor de tu corazón, el Dios de tu alma, el Rey de todos tus afectos?
Examínalo, pues te va en ello la paz y la felicidad de esta vida y de la eterna.

  • FUENTE: Cuarto de hora de oración, Enrique Ossó.



martes, 30 de diciembre de 2014

Oh Trinidad eterna...Por Santa Catalina de Siena


"¡Oh Trinidad eterna! ¡Oh Deidad, que con la unión de la naturaleza divina tan grande valor disteis a la sangre de vuestro único Hijo! ¡Oh Trinidad eterna! Vos sois un mar profundo donde si más busco más encuentro, y si más encuentro más busco. Saciando al alma, jamás la dejáis satisfecha, sino anhelante siempre, siempre hambrienta de Vos, Trinidad eterna, pues que desea ver vuestra luz en la luz vuestra. Como el ciervo suspira por el agua fresca de la fuente, así mi alma desea salir de su oscura prisión para contemplaros tal cual sois en la Verdad de vuestro Ser. ¿Se oculta aún mucho tiempo vuestra cara a mis miradas? ¡Oh Trinidad eterna, fuego y abismo de caridad! Disipad la nube de mi cuerpo; pues el conocimiento que vos me habéis dado de Vos mismo me llena de vuestra verdad y me empuja a anhelar la rotura de mis lazos terrenos.

  • Santa Catalina de Siena

domingo, 28 de diciembre de 2014

Todo lo hago por Dios....Por San Rafael Arnaiz


De una cosa me tengo que convencer. Todo lo que hago es por Dios. Las alegrías Él me las manda; las lágrimas Él me las pone; el alimento por Él lo tomo, y cuando duermo por Él lo hago.

Mi regla es su voluntad, y su deseo es mi ley, vivo porque a Él le place, moriré cuando quiera. Nada deseo fuera de Dios.

Que mi vida sea un "fiat" constante.

Que la Santísima Virgen María me ayude y me guíe en este breve camino de la vida sobre el mundo.


  • Hno Rafael Arnaiz, 21-12-1937.



sábado, 27 de diciembre de 2014

La reverencia en la oración...Por San Benito


Si cuando queremos sugerir algo a los hombres poderosos, no osamos hacerlo sino con humildad y reverencia, ¿cuánto más se ha de suplicar al Señor Dios de todas las cosas con toda humildad y pura devoción?
Y sepamos que no seremos escuchados por hablar mucho, sino por la pureza de corazón y compunción de lágrimas. Por eso la oración debe ser breve y pura, a no ser que se prolongue por un efecto de la inspiración de la divina gracia.

  • Regla de San Benito, Cap XX.

viernes, 26 de diciembre de 2014

San Damian de Molokai

Nace Jesús...Por San Bernardo


Nace Jesús. Alégrese incluso el que siente en su conciencia de pecador el peso de una condena eterna. Porque la misericordia de Jesús sobrepuja el número y gravedad de los delitos. Nace Cristo. Gócense todos los que han sufrido la violencia de los vicios que dominan al hombre, pues ante la realidad de la unción de Cristo no puede quedar rastro alguno de enfermedad en el alma, por muy arraigada que esté. Nace el Hijo de Dios. Alborócense cuantos sueñan con sublimes objetivos, porque es un generoso galardonador

jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz Navidad!

La Navidad nos trae el acontecimiento Sagrado de la Palabra eterna hecha carne. Vino Jesús al mundo para iluminar nuestras tinieblas, para librarnos de nuestras contradicciones y para establecernos en una senda nueva. Se nos invita al recogimiento, a un gozo sereno y calmo. No podemos imaginar la serenidad de los corazones de María y José frente a la vista del recién nacido. La sublime escena del nacimiento nos de la esperanza que necesitamos.