lunes, 31 de enero de 2011

La cruz es quien ha dado la paz al mundo.....

Escuchemos al santo Cura de Ars: «La cruz es quien ha dado la paz al mundo, es ella quien ha de traerla a nuestros corazones. Todas nuestras miserias vienen de que no la amamos. El temor de las cruces es quien las aumenta. Una cruz llevada sencillamente no es ya un sufrimiento. Nada nos hace tan parecidos a Nuestro Señor como llevar su cruz, y todas las penas son dulces cuando se sufren en unión con El. ¡Yo no comprendo cómo un cristiano puede odiar la cruz, y sacudirla de sus hombros! ¿No es esto lo mismo que huir de Aquel que ha querido ser clavado en ella y en ella morir por nosotros? Las contradicciones nos ponen al pie de la cruz, y la cruz, a la puerta del cielo. Para llegar, es preciso que seamos pisoteados, vilipendiados, despreciados, triturados. ¡Sufrir! ¿Qué importa? Es cuestión de un momento. Si nos fuere dado poder pasar ocho días en el cielo, comprenderíamos, sin duda, el precio de este minuto de sufrimiento, no hallaríamos cruz bastante pesada, ni prueba suficientemente amarga. La cruz es el don que Dios hace a sus amigos. Es necesario pedir el amor de las cruces y entonces éstas se nos tomarán dulces. He hecho la experiencia durante cuatro o cinco años. He sido calumniado, contradecido, atropellado. ¡Vaya si tenía cruces! ¡Casi eran más de las que podía llevar! Púseme a pedir el amor de las cruces, me sentí feliz y me dije: ¡Verdaderamente aquí está la dicha! Jamás se ha de mirar de dónde vienen las cruces, pues vienen de Dios y es siempre Dios quien nos da este medio de probarle nuestro amor. ¡Cuán felices nos consideraremos en el día del juicio por nuestras desdichas, cuán santamente orgullosos estaremos de nuestras humillaciones y qué ricos seremos por nuestros sacrificios! »
  • En: El santo abandono de Dom Vital Lehodey.

lunes, 24 de enero de 2011

Es un hecho que aspiramos siempre al reposo....Por San Francisco de Sales (en su día)


Es un hecho que aspiramos siempre al reposo del espíritu, nos ingeniamos por impedirlo con la inquietud que nos causa el temor de las penas que pueden venir o por el examen ansioso de nuestra conducta. Y ¿qué cosa más opuesta a la sencillez cristiana?
¿Por qué temer el porvenir? Además de que exageramos frecuentemente sus amenazas, debemos confiar en Dios que nos dará cada día los socorros necesarios.(...) Tengamos un propósito firme y general de querer servir a Dios de todo corazón y con toda nuestra vida, y con esto, no nos preocupemos del mañana. Pensemos solamente en hacer el bien hoy, y cuando llegue el día de mañana pensaremos en él. Debemos tener en esto una gran confianza y resignación en la providencia de Dios. Hay que hacer provisión de maná para cada día y no más. sin dudar de que Dios lloverá mañana otro, y pasado mañana, y todos los días de nuestra peregrinación"

miércoles, 19 de enero de 2011

Para estar con Dios.....Por Vble Lorenzo de la Resurección (Carmelita)

Para estar con Dios no es necesario pasarse todo el día en la Iglesia; podemos convertir nuestro corazón en un oratorio al cual retirarnos de tanto en tanto para conversar con Él tranquilamente, humildemente, amorosamente, Todos somos capaces de tener estos momentos de intimidad con Dios, unos más y otros menos: Él sabe bien lo que puede cada uno.
Acostúmbrese poco a poco a adorarlo de ese modo, a pedirle su gracia, a ofrecerle de vez en cuando el corazón a lo largo del día, en medio de sus labores, en todo momento si usted puede.
Basta con una simple elevación del corazón. Un simple recuerdo de Dios, un acto de adoración interior....
Dios no nos pide grandes cosas: un simple recuerdo de vez en cuando, un acto de adoración, pedirle alguna vez su gracia, ofrecer unas veces nuestros sufrimientos, otras darle gracias.
Que poco a poco se acostumbre a este insignificante pero santo ejercicio. Parece una cosa intrascendente, y nada hay más fácil que reiterar una y otra vez a lo largo del día estos actos de adoración interior.
Para amar, hay que conocer. Para conocer a Dios hay que pensar en él con frecuencia. Y cuando lleguemos a amarle, pensaremos en Él con más frecuencia, pues nuestro corazón estará donde esté nuestro tesoro (Mt 6,21) Pensemos en Él con frecuencia, pensemos mucho en Él.
No necesitamos gritar muy fuerte: está más cerca de nosotros de lo que pensamos.
Estas oraciones por breves que sean son muy agradables a Dios.
¿Cómo estar con Él, sino pensando en Él con frecuencia? ¿Y cómo pensar en Él con frecuencia sino gracias a una sana costumbre que es preciso crearse?

  • Extraído de : Fray Lorenzo de la Resurrección, Vida y Pensamientos. Se trata de un humilde hermano lego carmelita (1640), paso gran parte de su vida en una comunidad en París donde desempeñó labores muy humildes. Sin formación académica escribió pequeños libros llenos de doctrina sobre la presencia de Dios.

domingo, 16 de enero de 2011

Procure ejercitarse en el camino del sacrificio.... Por la Beata Isabel de la Trinidad

Procure ejercitarse en el camino del sacrificio y de la abnegación, ya que esta es la ley suprema de toda vida cristiana y mucho más aún tratándose de un alma que aspira, como la suya, a seguir más de cerca al Divino Maestro, cualesquiera que sean los designios del Señor sobre su alma.
Viva de continuo con Él ahí dentro. Esto supone un gran espíritu de mortificación, puesto que para vivir unida constantemente con Él se precisa entregársele del todo. Cuando un alma es fiel en corresponder a los menores deseos de su corazón, Jesús en retorno se muestra fiel en guardarla, y llega a establecer entre ambos una dulcísima intimidad.
Yo le pido que Él sea siempre el Maestro que la instruya en lo escondido de su alma. Preste una gran atención a su voz divina. Tenga presente que cuando Él establece su morada de esa suerte en un corazón, es para vivir en él solo y ajeno de todo.

viernes, 7 de enero de 2011

Dichoso el corazón enamorado... Por Santa Teresa de Jesús


Dichoso el corazón enamorado

que en sólo Dios ha puesto el pensamiento,

por Él renuncia todo lo criado,

y en Él halla su gloria y su contento.

Aún de sí mismo vive descuidado,

porque en su Dios está todo su intento,

y así alegre pasa y muy gozoso

las ondas de este mar tempestuoso