miércoles, 1 de diciembre de 2010

Del árbol de la Cruz....

                                        

Del árbol de la cruz nos vino la salvación. Cómo podemos olvidarlo, y no pienso en un esfuerzo mental por traer la cruz siempre a la memoria, es más que eso, el traer o tener continuamente en la mente el valor de la cruz es como una potencia extra. Es más que puro recuerdo, de hecho el recuerdo puede dejar de serlo, pero la vivencia de la cruz, valga la redundancia, en los amigos de la cruz, es gracia perenne, es guía, ruta y mapa. Es ver a dónde vamos y quien nos gano ese destino. Es como si nuestra vida corriera peligro de muerte y alguien nos salvara, podríamos olvidar a ese alguien, y podríamos olvidar las circunstancias de nuestro rescate, y si supiéramos dónde vive aquel que nos rescató y cómo llegar, no desearíamos por todos los medios ir a su encuentro y hacernos sus amigos?

Quien nos rescato de las garras de la muerte es Cristo y lo hizo por medio de la cruz, sabemos que mora junto al Padre y que el camino para llegar allí es su misma cruz bendita. Sabemos todo esto, la inteligencia de lafe nos lo muestra y enseña, pero...nuestra voluntad está adherida a estas verdades? Al menos tengamos deseos de ser amigos de la Cruz. Santa Teresa dice que ya es mucho tener deseos y San Ignacio de Loyola a los aspirantes a la Compañía les preguntaba si tenían deseos de ser santos y si respondían que no, les preguntaba si al menos tenían deseos de tener deseos de esto.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario