domingo, 27 de junio de 2010

Sin la luz de Dios....Santa Angela de Foligno


Sin la luz de Dios ningún hombre se salva. La luz de Dios hace dar al hombre los primeros pasos y la misma luz lo conduce hasta la cumbre de la perfección.

Si quieres comenzar a poseer esa luz de Dios, reza. Si ya comenzaste a perfeccionarte y quieres que esa luz aumente, reza. Si ya llegaste a la cumbre de la perfección y quieres recibir más luz, para poder permanecer en ella, reza. Si quieres la fe, reza. Si quieres la esperanza, reza. Si quieres la caridad, reza.

Si quieres la pobreza, reza. Si quieres la obediencia, reza. Si quieres la castidad, reza. Si quieres la humildad, reza. Si quieres la mansedumbre, reza. Si quieres la fortaleza, reza. Si deseas alguna virtud, reza. Y reza de esta manera: leyendo en el libro de la vida, a saber, en la vida del Dios-Hombre Jesús, que fue pobreza, dolor, desprecio y perfecta obediencia.

Y cuando hayas entrado por ese camino de perfección, serás molestado de muchas maneras y serás afligido horrendamente por infinitas tribulaciones

miércoles, 23 de junio de 2010

Hay un tabernáculo.... Por Juan Pablo II

Hay un tabernáculo de Gloria  que es la persona santísima de Jesús el Señor: donde lo humano y lo divino se encuentran en un abrazo que nunca podrá deshacerse....El derrama la divinidad en el corazón enfermo de la humanidad e, infundiéndole el Espíritu del Padre, la hace capaz de llegar a ser Dios por la gracia..... Este hombre transformado por el Amor es el que los discípulos contemplaron en el Tabor; el hombre que todos nosotros estamos llamados a ser.

En: Orientale Lumen, 15

Para leer la Carta Apóstolica completa : Orientale Lumen

lunes, 21 de junio de 2010

Hay que tener paciencia. Por el Padre Pío.


Hay que tener paciencia, pues, y no desanimarse por cualquier imperfección o porque se cae en ella frecuentemente sin quererlo. Quisiera tener un buen martillo para romper la punta de tu espíritu, que es demasiado sutil en los pensamientos de tu avanzar espiritual. Pero te lo he dicho muchas veces, querido, y te lo repito otra más: en la vida espiritual hay que caminar con gran confianza.

Si obras bien, alaba y dale gracias al Señor por ello; si te acaece obrar mal, humíllate, sonrójate ante Dios de tu infidelidad, pero sin desanimarte; pide perdón, haz propósito, vuelve al buen camino y tira derecho con mayor vigilancia. Ya sé muy bien que no quieres obrar mal dándote cuenta; y las faltas que cometes inadvertidamente sólo deben servirte para adquirir humildad.

  • Carta del 3/9/1918.

miércoles, 16 de junio de 2010

Quiere Dios salvarnos. San Alfonso María de Ligorio.



Quiere Dios salvarnos, mas, para gloria nuestra, quiere que nos salvemos, como vencedores. Por tanto, mientras vivamos en la presente vida, tendremos que estar en continua guerra. Para salvamos habremos de luchar y vencer. Sin victoria nadie podrá ser coronado. Así afirma San Juan Crisóstomo: Cierto es que somos muy débiles y los enemigos muchos y muy poderosos; ¿cómo, pues, podremos hacerles frente y derrotarlos? Responde el Apóstol animándonos a la lucha con estas palabras: Todo lo puedo con Aquel que es mi fortaleza. Todo lo podemos con la oración; con ella nos dará el Señor las fuerzas que necesitarnos, porque, como escribe Teodorato, la oración es una, pero omnipotente. San Buenaventura asegura que con la oración podemos adquirir todos los bienes y libramos de todos los males.
San Lorenzo Justiniano afirma que con la oración podemos levantamos una torre fortísima donde hemos de estar seguros de las asechanzas y ataques de todos nuestros enemigos. San Bernardo escribe estas hermosas palabras: Fuerte es el poder del infierno, pero la oración es más fuerte que todos los demonios. Y ello es así, porque con la oración alcanza el alma la ayuda divina que es más poderosa que toda fuerza creada. Por esto el santo rey David, cuando le asaltaban los temores, se animaba con estas palabras, Con cánticos de alabanza invocaré al Señor y seré libre de todos mis enemigos. San Juan Crisóstomo lo resume en esta sentencia: La oración es arma poderosa, tutela, puerto y tesoro. Es arma poderosa porque con ella vencemos todos los asaltos del enemigo; defensa, porque nos ampara en todos los peligros; puerto, porque nos salva en todas las tempestades; y tesoro, porque con ella tenemos y poseemos todos los bienes.

  • El gran medio de la oración. San Alfonso María de Ligorio.

jueves, 10 de junio de 2010

Sagrado Corazón de Jesús. Poesía de Santa Teresa del Niño Jesús.

 AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Junto al sepulcro santo,

María Magdalena, en lágrimas deshecha,

se arrodilló en el suelo, buscando a su Jesús.

Los ángeles vinieron a suavizar su pena,

pero no consiguieron suavizar su dolor.

Luminosos arcángeles,

Mas no era vuestro brillo, luminosos arcángeles

lo que esta alma ardiente venía aquí a buscar.

Ella quería ver al Señor de los ángeles,

tomarle en sus brazos y llevarle muy lejos.

Junto al sepulcro santo ella quedó la última,

y al sepulcro volvió antes de amanecer.

Su Dios se hizo también

presente, aunque velando su presencia,

no pudo ella vencerle en la lid del amor...

Cuando llegó el momento,

desvelándole él su faz bendita

envuelta en propia luz,

brotóle de los labios una sola palabra,

fruto del corazón.

Jesús el dulce nombre murmuró de: «¡María!»

y devolvió a María la alegría y la paz.

....................................................

 Un día, mi Señor, como la Magdalena,

quise verte de cerca, y me llegué hasta ti.

Se abismó mi mirada por la inmensa llanura

a cuyo Dueño y Rey yo iba buscando.

Al ver la flor y el pájaro,

el estrellado cielo y la onda pura,

exclamé arrebatada:

«Bella naturaleza, si en ti no veo a Dios,

no serás para mí más que un sepulcro inmenso.

«Necesito encontrar

un corazón que arda en llamas de ternura,

que me preste su apoyo sin reserva,

que me ame como soy, pequeña y débil,

que todo lo ame en mí,

y que no me abandone de noche ni de día».

No he podido encontrar ninguna criatura

capaz de amarme siempre y de nunca morir.

Yo necesito a un Dios que, como yo, se vista

de mi misma y mi pobre naturaleza humana,

que se haga hermano mío  y que pueda sufrir.

Tú me escuchaste, amado Esposo mío.

Por cautivar mi corazón, te hiciste

igual que yo, mortal,

derramaste tu sangre, ¡oh supremo misterio!,

y, por si fuera poco,

sigues viviendo en el altar por mí.

Y si el brillo no puedo contemplar de tu rostro

ni tu voz escuchar, toda dulzura,

puedo, ¡feliz de mí!,

de tu gracia vivir, y descansar yo puedo

en tu sagrado corazón, Dios mío.

 ¡Corazón de Jesús, tesoro de ternura,

tú eres mi dicha, mi única esperanza!

Tú que supiste hechizar mi tierna juventud,

quédate junto a mí hasta que llegue

la última tarde de mi día aquí.

Te entrego, mi Señor, mi vida entera,

y tú ya conoces todos mis deseos.

En tu tierna bondad, siempre infinita,

quiero perderme toda, Corazón de Jesús.

Sé que nuestras justicias y todos nuestros méritos

carecen de valor a tus divinos ojos.

Para darles un precio,

todos mis sacrificios echar quiero

en tu inefable corazón de Dios.

No encontraste a tus ángeles sin mancha.

En medio de relámpagos tú dictaste tu ley

¡Oh corazón sagrado, yo me escondo en tu seno

y ya no tengo miedo, mi virtud eres tú !

Para poder un día contemplarte en tu gloria,

antes hay que pasar por el fuego, lo sé.

En cuanto a mi me toca, por purgatorio escojo

tu amor consumidor , corazón de mi Dios.

Mi desterrada alma, al dejar esta vida,

quisiera hace un acto de purísimo amor,

y luego, dirigiendo su vuelo hacia la patria,

¡entrar ya para siempre

en tu corazón...!

martes, 8 de junio de 2010

Tanto ha podido el amor. Por Cecilia del Nacimiento. OCD


Tanto ha podido el amor
que os hace, Dios verdadero,
para mi manjar Cordero
para mi guarda Pastor.

Fuerte para defenderme,
blando para regalarme,
sufrido para esperarme,
presuroso en socorrerme.

Estos efectos amor
hace en Vos, Dios verdadero,
para mi manjar Cordero,
para mi guarda Pastor.

Para quererme, amoroso,
para consolarme, manso,
para mi bien y descanso,
Padre misericordioso.

Para Esposo, firme amor,
para Amigo, verdadero,
para mi manjar Cordero,
para mi guarda Pastor.

sábado, 5 de junio de 2010

Corpus Christi.Te damos gracias. Un ermitaño escribe.....



"Te damos gracias, Señor, por habernos dado la Eucaristía,
porque es la culminación de todos los sacramentos, y, como tal,
lleva a la perfección nuestra comunión con Dios Trino.

Un insigne escritor de la tradición bizantina
ha expresado esta verdad con agudeza de fe:

En la Eucaristía, -dice él-
"con preferencia respecto a los otros sacramentos,
el misterio (de la comunión) es tan perfecto
que conduce a la cúspide de todos los bienes:
en ella culmina todo deseo humano;
porque aquí llegamos a Dios
y Dios se une a nosotros con la unión más perfecta"
(Cabasilas, La vida en Cristo, IV,10)

Por eso, Jesús,
teniendo en cuenta todo esto,
te pedimos que hagas crecer en nuestras almas
un deseo constante del Sacramento Eucarístico:"

  • Un ermitaño escribe. Vivimos de tí. Oraciones Eucaristicas. Desde "Ecclesia de Eucharistia", Buenos Aires, Agape, 2004, p. 66

jueves, 3 de junio de 2010

El alma dichosa.... Por Beatriz de Nazareth

El alma dichosa todavía tiene otro modo de amar más elevado, que le proporciona no poco trabajo interior. Consiste en que trascendiendo su humanidad es introducida en el amor, y que trascendiendo todo sentir y razonar humano, toda actividad de nuestro corazón, es introducida, sólo por el amor eterno, en la eternidad del amor, en la sabiduría incomprensible y en la altura silenciosa y profundidad abismal de la divinidad, la cual es todo en todo, siempre incognoscible y más allá de todo, inmutable, la cual es todo, puede todo, abarca todo y obra todopoderosamente.
En este estado el alma dichosa se ve tan delicadamente sumergida en el amor y tan intensamente introducida en el anhelo, que su corazón está fuera de sí e interiormente inquieto. Su alma se derrama y derrite de amor. Su espíritu es todo él anhelo. Todas sus potencias la empujan en una misma dirección: ansía gozar del amor. Lo reclama con insistencia a Dios. Lo busca apasionadamente en Dios. Esta sola cosa anhela sin poder remediarlo. Pues el amor ya no la deja reposar ni descansar ni estar en paz.
El amor la levanta y la derriba. El amor de pronto la acaricia y en otro momento la atormenta. El amor le da muerte y le devuelve la vida, da salud y vuelve a herir. La vuelve loca y luego de nuevo sensata. Obrando así, el amor eleva el alma a un estado superior. De esta manera el alma ha subido - en lo más alto de su espíritu - por encima del tiempo a la eternidad. Por encima de los regalos del amor ha sido elevada a la eternidad del mismo amor, donde no hay tiempo. Está por encima de los modos humanos de amar, por encima de su propia naturaleza humana, en el anhelo de estar ahí arriba.

  • Beatriz de Nazareth. El séptimo grado de amor, en. Siete modos de amor

martes, 1 de junio de 2010

Es necesario morir a nosotros mismos. Por Enrique Herp

Es necesario morir a nosotros mismos, si queremos vivir para el Señor; pero necesitamos aprender a vivir y hallar la paz en Dios por una comunicación vital de lo divino, que nos una a El. Sin esto, no aprenderemos a morir a nosotros mismos y lograr la pretendida unión. Cuanto más avancemos en lo uno tanto más aprovecharemos en lo otro, porque ambos son inseparables. Dos, en efecto, son los términos: Dios y nosotros. Nuestra voluntad está en el medio. Por tanto, si la voluntad se convierte a El por amor, el mismo amor la lleva a separarse de nosotros. La voluntad se entrega del todo y se desprende hasta el desprecio de nosotros mismos. El proceso inverso es paralelo: a medida que la voluntad gira en torno nuestro se aparta de Dios. La conversión a nosotros mismos puede resultar tan grande que se desprecie a Dios por completo. Así, pues, el desprendimiento de toda criatura, incluidos nosotros mismos, y la conversión a Dios se cumplen por igual en una misma acción, aunque nosotros hayamos preferido exponerlo en dos puntos diferentes para entenderlo mejor.

Enrique Herp, en: Directorio de Contemplativos.
Imagen: Oran ante la cruz, Colección del pintor   J. Benlliure Sobre San Francisco.