sábado, 26 de septiembre de 2009

Aquél que se preocupa por sí mismo. Por Staretz Silvano, monje del monte Athos.

Aquél que se preocupa por sí mismo, no puede abandonarse a la voluntad de Dios de tal manera que su alma encuentre la paz en Dios. Pero el alma humilde se abandona a la voluntad de Dios y vive delante de El en el temor y en el amor. En el temor: para no ofender a Dios en nada; en el amor: porque el alma sabe cuánto el Señor nos ama.
La mejor obra es abandonarse a la voluntad de Dios y soportar las pruebas con esperanza. El Señor, viviendo nuestras penas, jamás nos cargará más allá de nuestras fuerzas. Si nuestros sufrimientos nos parecen demasiado pesados, es el signo de que no nos hemos abandonado a la voluntad de Dios.
El alma que se ha abandonado enteramente a la voluntad de Dios, encuentra el reposo en El, porque sabe, por la experiencia y por las Sagradas Escrituras, que el Señor nos ama y vela sobre nuestras almas, haciendo revivir todo por su gracia en la paz y en el amor. Aquél que se ha abandonado a la voluntad de Dios no se aflige por nada, aunque estuviera enfermo, pobre y perseguido. El alma sabe que el Señor cuida de nosotros con ternura. El Espíritu Santo atestigua las obras divinas y el alma Lo conoce. Pero los hombres orgullosos y desobedientes no quieren abandonarse a la voluntad de Dios, pues les gusta realizar su propia voluntad, lo que es pernicioso para el alma

viernes, 18 de septiembre de 2009

Que el hombre se abandone simplemente. Juan Tauler


Que el hombre se abandone simplemente, nada pida, exija nada. Se contente con tener en Dios su pensamiento, su amor. Arroja, pues, todas tus cosas en este Dios desconocido, también tus defectos y pecados, y todo cuanto puedas proyectar con tus acciones. Ponlo todo en El con gran fervor. En la oscura, desconocida voluntad de tu Señor. Fuera de aquí, un tal hombre no debe jamás perseguir nada, ni querer de algún modo reposar o actividad, ni esto ni aquello, ni tal estado ni el otro. Sólo abandonarse simplemente en la desconocida voluntad de Dios.

domingo, 13 de septiembre de 2009

"Alma solitaria" de Carlos Bousoño


Alma solitaria

Mira los aires, alma solitaria,
alma triste que sola vas gimiendo.
Asciende, sube. Amor te espera.
La cima es alta. Escaso, el aparejo.

Aleteante, temblorosa y blanca,
te veo subir con retenido esfuerzo.
Hoy llega el sol donde hasta ayer la luna.
Llega la luna donde ayer el cierzo.

Al fin la vida con la luz se aclara.
Al fin la muerte con la luz ya se ha muerto.
¡Cantan las cumbres y los valles! ¡Cantan
los siempre vivos a los nunca muertos!

Cara con cara junto a Dios, escuchas
vibrar los aires y vivir los sueños.
Vida con vida, luz con luz amada,
y cielo, humano, en el amor, con Cielo.

Bajar la luz de amor, la luz de vida
lenta en los aires minuciosos siento.
Fundida luz de Dios con luz del alma.
Qué claridad de pronto. Qué silencio.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Dios en su infinita sabiduría. Hno Rafael Arnáiz

Dios en su infinita sabiduría, no pregunta al hombre lo que desea para otorgárselo inmediatamente, pues generalmente éste no sabe lo que le conviene para su salvación, sino que, obrando por encima de la razón y los designios de la criatura, la lleva, la trae y la prueba de mil maneras... y el hombre dice: "Señor, ¿por qué hacéis esto" , y Dios parece que dice: "Confía en mi, vosotros sois como niños, y para llegar el reino de mi Padre, no podéis ir solos, ni señalar el camino; yo os conduciré... Seguidme, aunque contraríe vuestros deseos... El reino de Dios sufre violencia.., y para llegar al término, no ha de ser por donde el hombre dispone, pues como niño que es a los ojos de Dios, apenas sabe andar... Confía en mi, dice Jesús, y yo te llevaré".

  • Carta del 11 de junio de 1934 al P.Marcelo León, Maestro de novicios.