domingo, 20 de diciembre de 2009

Sobre la oración. San Agustín

Puede resultar extraño que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes, y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Ensanchaos; no os unzáis al mismo yugo con los infieles.

Cuanto más fielmente creemos, más firmemente esperamos y más ardientemente deseamos este don, más capaces somos de recibirlo; se trata de un don realmente inmenso, tanto, que ni el ojo vio, pues no se trata de un color; ni el oído oyó, pues no es ningún sonido; ni vino al pensamiento del hombre, ya que es el pensamiento del hombre el que debe ir a aquel don para alcanzarlo.

Así, pues, constantemente oramos por medio de la fe, de la esperanza y de la caridad, con un deseo ininterrumpido. Pero, además, en determinados días y horas, oramos a Dios también con palabras, para que, amonestándonos a nosotros mismos por medio de estos signos externos, vayamos tomando conciencia de cómo progresamos en nuestro deseo y, de este modo, nos animemos a proseguir en él. Porque, sin duda alguna, el efecto será tanto mayor, cuanto más intenso haya sido el afecto que lo hubiera precedido. Por tanto, aquello que nos dice el Apóstol: Sed constantes en orar, ¿qué otra cosa puede significar sino que debemos desear incesantemente la vida dichosa, que es la vida eterna, la cual nos ha de venir del único que la puede dar?
  • Extraído de: San Agustín."Carta a Proba"

sábado, 5 de diciembre de 2009

Amar a Dios........ Por San Rafael Arnáiz Barón

¡Amar a Dios...!!¡¡Vivir en lo que es infinito....!! ¡¡Gozar del encierro del cuerpo y del espíritu para que el alma vuele a Dios....., para que se abisme en las infinitas bellezas del Eterno...., para volar a las regiones de los sobrenatural en alas del Amor Divino!!...
He aquí lo que es libertad. Sin embargo no nos engañemos. Aún hay algo cuya palabra para expresarlo desconozco, por lo que el alma suspira...., que no es propiamente libertad. Es algo más. Consolémonos los que aún andamos sobre la tierra. Consolémonos en la esperanza..... Animémonos al saber que es Dios quien nos espera, y que la llegada será pronto.
  • En: Rafael,Vida y Escritos del Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón, Madrid, PS Editorial, 2000, p. 379

miércoles, 2 de diciembre de 2009

En una noche oscura. Por San Juan de la Cruz.

En una noche oscura
Por tres cosas podemos decir que se llama noche este tránsito que hace el alma a la unión con Dios: la primera, por parte del término [de] donde el alma sale, porque ha de ir careciendo del apetito [del gusto] de todas las cosas del mundo que poseía, en negación de ellas; la cual negación y carencia es como noche para todos los sentidos del hombre. La segunda, por parte del medio o camino por donde ha de ir el alma a esta unión, lo cual es la fe, que es también oscura para el entendimiento como noche. La tercera, por parte del término a donde va, que es Dios, el cual ni más ni menos es noche oscura para el alma en esta vida. Las cuales tres noches han de pasar por el alma, o por mejor decir, el alma por ella, para venir a la divina unión con Dios. (...)

  • San Juan de la Cruz, en: Subida del Monte Carmelo, Madrid, BAC, 1975, p, 459. (libro I, cap 2, 1)

sábado, 28 de noviembre de 2009

No sacrificar por nada el coloquio con Dios. Por un monje cartujo.

Los Apóstoles, los grandes “convertidores”, los santos no han sacrificado jamás, por apresuramiento, su coloquio con Dios. Confiaban todo a su Providencia, y jamás dudaban de Él. Las realizaciones, incluso temporales, de los verdaderos contemplativos son admirables, tanto como es la estéril idea de la agitación de los negocios que a Él no se ordenan. El puro amor de Dios es un filtro. Expulsará de tu alma no sólo todo lo que le es contrario, sino lo que no la alimenta. Se opondrá a todo ruido capaz de sofocar o alterar Su voz: “Dum medium silentium tenerent omnia, et nox in suo cursu medium iter haberet, omnipotens sermo tuus, Domine, de coelis a regalibus sedibus venit” : “Un silencio lo envolvía todo, y, al mediar la noche su carrera, tu Palabra todo poderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos” (Sab 18, 14-15). Dios viene cuando todo duerme sobre la tierra, todo lo que es de la tierra.
  • Escritos cartujanos

domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Para qué fuimos creados? Por Santa Teresa de Los Andes.

¿Para qué fuimos creados? Para servir y amar a Dios sobre todas las cosas. Dios dotó al hombre de razón para que comprendiera el beneficio de la creación. ¿Cómo debemos servir a Dios? Como sirve un criado a su amo, haciendo lo que a éste le plazca. Dios me manifiesta su voluntad. Si yo la cumplo, lo glorifico, pero haciendo siempre lo más perfecto. Para servir a Dios debemos ser indiferentes para todo aquello que no le da gloria. Debemos tener a Dios por fin en nuestras obras, mirar el amor que nos tiene en cada uno de los acontecimientos que nos envía, y mirarlo todo como escalones que nos acercan a Él. Nuestro corazón no debe apegarse a las cosas del mundo sino a Dios. Tenerlo puro de todo amor desordenado, ya que todo es perecedero, y amar aquello que nos lleva a Dios.
  • Santa Teresa de Los Andes, Diario en: Obras Completas, Burgos, Editorial Monte Carmelo,1995, p. 106

jueves, 5 de noviembre de 2009

Qué es la longitud, la anchura, la altura y la profundidad. Por San Bernardo

QUID SIT LONGITUDO, LATITUDO, SUBLIMITAS ET PROFUNDUM
¿Qué es Dios entonces? Largura. ¿Y qué es largura? Eternidad. Es tan larga que no tiene límites ni de espacio ni de tiempo. También es anchura. ¿Qué es anchura? Amor. ¿Qué barreras puede encontrar el amor en un Dios que no aborrece nada de o que ha hecho? Hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos. Su regazo acoge incluso a los enemigos, y no contento con esto, su amor se abre hasta lo infinito. Por eso supera cuanto podemos sentir y conocer, como dice el Apóstol: Conocer lo que supera todo conocimiento, el amor de Cristo. ¿Qué más puedo decir? Su amor es eterno. Todavía más: su amor es eternidad. ¿Ves como su anchura es igual que su largura? Ojalá puedas comprender no va que son iguales, sino sobre todo que se identifican entre sí. Una es igual a la otra; una sola, lo que son las dos; y juntas, lo que es una sola. Dios es eternidad. Dios es amor. Largura sin alargamiento: anchura sin extensión. Porque en ambas está él por encima de todo límite y estrechez de espacio y tiempo, pero por la libertad de su ser y no por la extensión enorme de su sustancia. Así es de inmenso el que todo lo hizo según una medida; y aunque es inmenso, es la única medida de su misma inmensidad

¿Qué más es Dios? Altura y profundidad. Por lo primero está por encima de todo; por lo segundo, dentro de todo ser. Claro es que en la divinidad nunca se desequilibran sus atributos; Dios se mantiene siempre constante en sí mismo y permanece inmóvil en él. En su altura considera su poder; en su profundidad, su sabiduría. Ambas realidades se corresponden por igual: su anchura es inalcanzable y su profundidad impenetrable. Este pensamiento provocó la admiración de Pablo, hasta exclamar: ¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! También nosotros podemos exclamar con él, al contemplar la unidad simplicísima que en Dios y con-Dios constituyen estos dos atributos. ¡Oh poderosa sabiduría que alcanza con vigor de extremo a extremo; oh poder lleno de sabiduría que gobierna el universo con acierto! Una única realidad con múltiples efectos y operaciones las más diversas. Esa misma realidad es largura por su eternidad, anchura por su amor, altura por su poder y profundidad por su sabiduría.


  • San Bernardo, De Consideratione ad Eugenium Papam (Tratado de la Consideración al Papa Eugenio)
    Imagen: pintura de Francisco Ribalta "Cristo abrazando a San Bernardo"

sábado, 31 de octubre de 2009

Que en todo, excepto en la contemplación, la persona ha ser moderada.

Si me preguntas ahora qué clase de moderación has de observar en la obra de la contemplación, te responderé lo siguiente: ninguna. En todo lo demás, como el comer, beber y dormir, la moderación es la regla. Evita los extremos de calor y frío; guárdate contra el exceso por más o por menos en la lectura, la oración o el compromiso social. En todas estas cosas, repito, sigue, el sendero del medio. Pero en el amor no guardes medida. En realidad, desearía que nunca cesaras en esta obra del amor.

Has de darte cuenta, en efecto, que en esta vida te será imposible continuar en esta obra con la misma intensidad en todo tiempo. La enfermedad, los achaques del cuerpo y del espíritu y otras innumerables necesidades de la naturaleza te dejarán indispuesto y apartado de sus alturas. Al mismo tiempo, sin embargo, te aconsejo que te mantengas siempre con buen ánimo y si quieres, con alegría. Lo que quiero decir es que con el deseo puedes permanecer en ella aun cuando interfieran otras cosas.

  • En: La nube del no-saber. Buenos Aires, Editorial Santa María, 2009, pp. 81-82.

martes, 27 de octubre de 2009

HOMENAJE A SAN JUAN DE LA CRUZ(Vía purgativa, iluminativa y unitiva) Por Carlos Bousoño


Sólo quien se entrega recibe.
Huele, quien renuncia al olfato,
un olor prodigioso. ¡Vive,
misterioso desacato!
Y así de pronto asciende ya
de las rosas de primavera
fragancias de lo que será
en la cima de lo que era.
Y el alma, desde ese momento,
puede, en la variedad del mundo,
escuchar la canción del viento
y contemplar el mar profundo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Si no buscas en ninguna cosa tu propia gloria...Por un monje.

Si no buscas en ninguna cosa tu propia gloria, vivirás en una paz inalterable, aunque tengas mucho que hacer aún. Una sola cosa hay que temer: el pecado. Los caminos de Dios no son los nuestros. Jesús triunfa por el fracaso. Nada ha cambiado desde hace veinte siglos. Sé diligente, y pon los medios: es la voluntad de Dios. Pero quédate persuadido de que nada tendrá éxito más que por Él. Si Él no lo quiere, acepta el fracaso, así como todas sus consecuencias humillantes y desagradables. Entonces, serás libre. Hacer lo que Dios quiere: eso es lo que importa; no el tener éxito. ¡Es tan tranquilizante pensar que el Padre tiene en sus manos, el mundo y el corazón de todos los hombres! Todo ocurre porque Él quiere; nada se hace que Él no lo permita. ¿Por qué angustiarse con vanas preocupaciones?
  • Escritos cartujanos.

miércoles, 14 de octubre de 2009

15 de octubre: Santa Teresa de Jesús

Nuestra alma es una realidad inefable, no podemos llegar a comprender los misterios a la que se encuentra llamada. A la hora de hablar del alma los grandes maestros de la vida espiritual han utilizado metáforas, alegorías y símbolos para referirse a ella. Santa Teresa de Jesús, a quien queremos recordar de modo particular en su día, en su obra cumbre "Las Moradas del Castillo Interior" al hablar del alma la compara con un castillo. Este castillo, dice la santa, es todo de diamante o muy claro cristal donde hay muchas habitaciones, como las hay en el cielo. Para acotar el número de las moradas o aposentos, ajusta la cantidad de éstas a siete, pero indica que son infinitas y que se sitúan arriba, abajo y a los costados. En el centro mismo del castillo, en la séptima morada, ubica a Jesucristo, al rey y Señor de esta construcción. El objeto de la obra es indicarnos el proceso espiritual, a la que se ve sometida el alma hasta alcanzar la unión definitiva con su Señor. Este recorrido hasta llegar a la unión, nos recuerda parte de las tres grandes etapas de la vida espiritual, a saber, la purgativa, la iluminativa y la unitiva. Sin embargo, Santa Teresa, no ha querido reducir su doctrina a estos tres estratos de la vida interior, sino manifestar la grandeza de cada alma y la experiencia individual de cada una. Nos quiere referir que los modos de Dios para cada alma son todo un misterio. La clave está en dejarse llevar y abandonarse a la voluntad de este Rey que desde el centro de nuestra alma nos atrae hacia sí.
Así lo dice Teresa:
"Estando hoy suplicando a nuestro Señor hablase por mí-porque yo no atinava cosa que decir ni como comenzar a cumplir esta obediencia- se me ofreció lo que ahora diré para comenzar con algún fundamento, que es considerar nuestra alma como un castillo todo de un diamante o muy claro cristal, adonde hay muchos aposentos, ansí como en el cielo hay muchas moradas. Que si bien lo consideramos hermanas, no es otra cosa el alma del justo sino un paraíso adonde dice Él tiene sus deleites. Pues ¿qué os parece que será el aposento adonde un rey tan poderoso, tan sabio tan limpio, tan lleno de todo los bienes se deleita? No hallo yo cosa con que comparar la gran hermosura de un alma y la gran capacidad, y verdaderamente apenas deven llegar nuestros entendimientos-por agudos que fuesen- a comprehenderla, ansí como no pueden llegar a considerar a Dios, pues Él mismo dice que nos crió a su imagen y semejanza" (Moradas Primeras I)

sábado, 10 de octubre de 2009

Elogio de Guigo a la vida solitaria.

Ya sabéis cómo en el Antiguo y, sobre todo, en el Nuevo Testamento, casi todos los más profundos y sublimes misterios fueron revelados a los siervos de Dios no entre el tumulto de las muchedumbres, sino estando a solas, y cómo los mismos siervos de Dios, cuando querían sumirse en una meditación más profunda, o dedicarse a la oración con más libertad, o enajenarse de las cosas terrenas por la elevación del alma, casi siempre se apartaban del ruido de las muchedumbres y buscaban las ventajas de la soledad.
De aquí que, para tocar de algún modo el tema, Isaac sale a solas al campo a meditar, y es de creer que esto no fue en él algo aislado, sino de costumbre ; que Jacob, enviando todas sus cosas por delante, se queda a solas, ve a Dios cara a cara, y a la vez por la bendición y la mutación del nombre en mejor se torna dichoso ; alcanzando más en un momento solo que durante toda la vida acompañado.
También nos atestigua la Escritura cuánto amaban la soledad Moisés, Elías, y Eliseo, cuánto crecieron por ella en la comunicación de los secretos divinos ; y hasta qué punto incesantemente corrían peligro entre los hombres, y eran visitados por Dios cuando estaban solos.
Jeremías se sienta solitario, porque se halla penetrado de la cólera de Dios. Pidiendo que se dé agua a su cabeza y a sus ojos una fuente de lágrimas para llorar a los muertos de su pueblo, solicita también un lugar donde poder ejercitarse más libremente en obra tan santa, diciendo : "¿Quién me dará en la soledad un albergue de caminantes ?", como si no le fuera posible vacar a este ejercicio en la ciudad, indicando de este modo cuánto impide la compañía el don de lágrimas. Asimismo, cuando dice : "Bueno es esperar en silencio la salvación de Dios", para lo cual ayuda mucho la soledad, añadiendo luego : "Bueno es para el hombre el haber llevado el yugo desde su mocedad", con lo cual nos da un motivo de gran consuelo, pues casi todos hemos abrazado este género de vida desde la juventud. Y dice también : "Se sentará solitario y callará, porque se elevará sobre sí mismo" ; significando casi todo lo mejor que hay en nuestro Instituto : quietud y soledad, silencio y deseo de los dones más elevados.
Después da a conocer qué alumnos forma esta escuela, diciendo : "Dará su mejilla a quien lo hiriere y se saciará de oprobios". En lo primero brilla una paciencia suma, y en lo segundo una perfecta humildad.
También Juan Bautista, el mayor de los nacidos de mujer según el panegírico del Salvador, puso en evidencia cuánta seguridad y utilidad aporta la soledad. El cual, no sintiéndose seguro ni por los oráculos divinos que habían predicho que, lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, habría de ser el precursor del Señor en el espíritu y la virtud de Elías, ni por las maravillas de su nacimiento, ni por la santidad de sus padres, huyendo de la compañía de los hombres como peligrosa, eligió los apartados desiertos como más seguros, ignorando cualesquiera peligros y la muerte, por tanto tiempo cuanto habitó solo en el desierto. Cuánta virtud adquirió allí y cuánto mérito, lo demostró el bautismo de Cristo y la muerte sufrida por defender la justicia. Se hizo tal en la soledad, que sólo él fue digno de bautizar a Cristo que todo lo purifica, y de afrontar la cárcel y la muerte en defensa de la verdad.
El mismo Jesús, Dios y Señor, aunque su virtud no podía verse favorecida por el retiro ni impedida por el público, sin embargo, para instruirnos con su ejemplo, antes de comenzar su predicación y sus milagros quiso someterse a una especie de prueba de tentaciones y ayunos en la soledad. De él dice la Escritura que, dejando la compañía de sus discípulos, subía al monte a orar a solas. E inminente ya el tiempo de la Pasión, dejó a los Apóstoles para orar solitario, dándonos con esto el mejor ejemplo de cuánto aprovecha la soledad para la oración, cuando no quiere orar acompañado ni de sus mismos Apóstoles.
Aquí no pasemos en silencio un misterio que merece toda nuestra atención : que el mismo Señor y Salvador del género humano se dignó mostrarnos por sí mismo el primer modelo vivo de nuestro Instituto, al permanecer así solitario en el desierto vacando a la oración y a los ejercicios de la vida interior, macerando su cuerpo con ayunos, vigilias y otros frutos de penitencia, venciendo las tentaciones y superando a nuestro adversario con armas espirituales.
Ahora considerad vosotros mismos cuánto aprovecharon en su espíritu en la soledad los santos y venerables padres, Pablo, Antonio, Hilarión, Benito, y tantos otros innumerables, y comprobaréis que la suavidad de la salmodia, el amor por la lectura, el fervor de la oración, la profundidad de la meditación, la elevación de la contemplación y el bautismo de las lágrimas con nada se pueden favorecer tanto como con la soledad.
Pero no os contentéis con los pocos ejemplos aquí citados en elogio de nuestro modo de vida, sino vosotros mismos id recogiendo otros muchos, tomados de vuestra experiencia cotidiana o de las páginas de la Sagrada Escritura.

En los Estatutos Cartujanos.

martes, 6 de octubre de 2009

No recuerdes. Por un monje cartujo.

No recuerdes, no reavives ningún “mal recuerdo”. El mal arrepentido está perdonado. La generosidad del amor presente repara el pasado. Olvida las acciones concretas. Basta mantenerte delante de Dios Padre, como pecador beneficiario de su infinita misericordia. El mal es “nada”. ¿Para qué acordarse? Piensa solamente en la gracia de Jesucristo que te ha salvado; en el olvido eterno de tus faltas, que Dios ha destruido. Él no colecciona pequeñeces. Guarda para Él un corazón filialmente contrito, receptivo y tierno: eso es la compunción.
  • Escritos Cartujanos. Las puertas del silencio.

lunes, 5 de octubre de 2009

Santa Faustina Kowalska y la Divina Misericordia

Cuánto deseo la salvación de las almas. Mi queridísima secretaria, escribe que deseo derramar Mi vida divina en las almas humanas y santificarlas, con tal de que quieran acoger Mi gracia. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en Mi misericordia. Mis entrañas están colmadas de misericordia que está derramada sobre todo lo que he creado. Mi deleite es obrar en el alma humana, llenarla de Mi misericordia y justificarla. Mi reino en la tierra es Mi vida en las almas de los hombres. Escribe, secretaria Mía, que el director de las almas lo soy Yo Mismo directamente, mientras indirectamente las guío por medio de los sacerdotes y conduzco a cada una a la santidad por el camino que conozco solamente Yo" (Diario de Sor Faustina)


Los invito a ver la película de Sor Faustina, hoy que la Iglesia celebra su día:

domingo, 4 de octubre de 2009

San Francisco de Asis.


El punto esencial acerca de San Francisco está, precisamente, en que fue asceta, pero no fue sombrío. Tan pronto como se vió derribado de su cabalgadura por la gloriosa humillación sufrida en su visión de la dependencia del amor divino, lánzose al ayuno y a la vigilia exactamente como cuando se lanzó, furioso, a la batalla. Había abandonado su corcel, pero no hubo alto ni freno en el ímpetu atronador de su ataque. No se encerraba en él nada negativo; su sistema no era régimen y estoica sencillez de vida. No era simplemente renuncia de sí mismo en el sentido de sí mismo. Era cosa tan positiva como una pasión; tenía todo el aspecto de ser tan positiva como un placer. El santo devoraba el ayuno como un hombre el alimento. Se había sumergido en la pobreza como se sumergen en la tierra adentro lo hombres que cavan locamente en busca de oro. Y es precisamente la calidad positiva y apasionada de este aspecto de su personalidad lo que constituye un reto a la mentalidad moderna, en todo el problema de la presunción del placer. Ahí está, innegablemente, el hecho histórico; y ahí está, junto a él, otro hecho moral casi igualmente innegable. Es cierto que prosiguió en su carrera heroica y nada natural desde el momento en que se fue, vistiendo su camisa de crin, por los bosques invernales, hasta que, en su misma agonía, deseó yacer desnudo sobre la tierra desnuda para mostrar que nada poseía y nada era. Y podemos decir, casi con la misma honda certidumbre, que las estrellas, al pasar sobre aquel cuerpo enjuto y consumido, yaciendo en el suelo roqueño, pudieron (siquiera una vez en sus brillantes rodeos sobre el mundo de la humanidad que lucha) contemplar a un hombre feliz.


G. K. Chesterton. San Francisco de Asís, Barcelona, Editorial Juventud, pp 90-91

sábado, 26 de septiembre de 2009

Aquél que se preocupa por sí mismo. Por Staretz Silvano, monje del monte Athos.

Aquél que se preocupa por sí mismo, no puede abandonarse a la voluntad de Dios de tal manera que su alma encuentre la paz en Dios. Pero el alma humilde se abandona a la voluntad de Dios y vive delante de El en el temor y en el amor. En el temor: para no ofender a Dios en nada; en el amor: porque el alma sabe cuánto el Señor nos ama.
La mejor obra es abandonarse a la voluntad de Dios y soportar las pruebas con esperanza. El Señor, viviendo nuestras penas, jamás nos cargará más allá de nuestras fuerzas. Si nuestros sufrimientos nos parecen demasiado pesados, es el signo de que no nos hemos abandonado a la voluntad de Dios.
El alma que se ha abandonado enteramente a la voluntad de Dios, encuentra el reposo en El, porque sabe, por la experiencia y por las Sagradas Escrituras, que el Señor nos ama y vela sobre nuestras almas, haciendo revivir todo por su gracia en la paz y en el amor. Aquél que se ha abandonado a la voluntad de Dios no se aflige por nada, aunque estuviera enfermo, pobre y perseguido. El alma sabe que el Señor cuida de nosotros con ternura. El Espíritu Santo atestigua las obras divinas y el alma Lo conoce. Pero los hombres orgullosos y desobedientes no quieren abandonarse a la voluntad de Dios, pues les gusta realizar su propia voluntad, lo que es pernicioso para el alma

viernes, 18 de septiembre de 2009

Que el hombre se abandone simplemente. Juan Tauler


Que el hombre se abandone simplemente, nada pida, exija nada. Se contente con tener en Dios su pensamiento, su amor. Arroja, pues, todas tus cosas en este Dios desconocido, también tus defectos y pecados, y todo cuanto puedas proyectar con tus acciones. Ponlo todo en El con gran fervor. En la oscura, desconocida voluntad de tu Señor. Fuera de aquí, un tal hombre no debe jamás perseguir nada, ni querer de algún modo reposar o actividad, ni esto ni aquello, ni tal estado ni el otro. Sólo abandonarse simplemente en la desconocida voluntad de Dios.

domingo, 13 de septiembre de 2009

"Alma solitaria" de Carlos Bousoño


Alma solitaria

Mira los aires, alma solitaria,
alma triste que sola vas gimiendo.
Asciende, sube. Amor te espera.
La cima es alta. Escaso, el aparejo.

Aleteante, temblorosa y blanca,
te veo subir con retenido esfuerzo.
Hoy llega el sol donde hasta ayer la luna.
Llega la luna donde ayer el cierzo.

Al fin la vida con la luz se aclara.
Al fin la muerte con la luz ya se ha muerto.
¡Cantan las cumbres y los valles! ¡Cantan
los siempre vivos a los nunca muertos!

Cara con cara junto a Dios, escuchas
vibrar los aires y vivir los sueños.
Vida con vida, luz con luz amada,
y cielo, humano, en el amor, con Cielo.

Bajar la luz de amor, la luz de vida
lenta en los aires minuciosos siento.
Fundida luz de Dios con luz del alma.
Qué claridad de pronto. Qué silencio.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Dios en su infinita sabiduría. Hno Rafael Arnáiz

Dios en su infinita sabiduría, no pregunta al hombre lo que desea para otorgárselo inmediatamente, pues generalmente éste no sabe lo que le conviene para su salvación, sino que, obrando por encima de la razón y los designios de la criatura, la lleva, la trae y la prueba de mil maneras... y el hombre dice: "Señor, ¿por qué hacéis esto" , y Dios parece que dice: "Confía en mi, vosotros sois como niños, y para llegar el reino de mi Padre, no podéis ir solos, ni señalar el camino; yo os conduciré... Seguidme, aunque contraríe vuestros deseos... El reino de Dios sufre violencia.., y para llegar al término, no ha de ser por donde el hombre dispone, pues como niño que es a los ojos de Dios, apenas sabe andar... Confía en mi, dice Jesús, y yo te llevaré".

  • Carta del 11 de junio de 1934 al P.Marcelo León, Maestro de novicios.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Haz, en todo momento, la voluntad de Dios.... Por un cartujo

Haz, en todo momento, la voluntad de Dios, con las fuerzas y gracias del momento presente. No se te pide más. Acepta de corazón tus límites. ¿A qué grado de santidad quiere llevarte Dios? No lo sabrás más que en el cielo. No sondees sus misteriosos designios; no le rehúses nada deliberadamente. Intenta complacerle según tus fuerzas actuales y déjate conducir a donde Él quiera, por sus caminos, sin prisa febril. No te aflijas por tus impotencias, ni aun, en cierto sentido, por tus miserias morales. Te querrías bello, irreprochable. Es una quimera; orgullo, quizás. Hasta el fin, permanecemos pecadores, objeto de la infinita misericordia, a la que tanto valora Dios. No pactes jamás con el mal; permanece desligado de tu perfección moral. La santidad es ante todo algo de orden teologal, y es el Espíritu Santo quien la reparte en nuestros corazones; no somos nosotros quienes la fabricamos.

viernes, 21 de agosto de 2009

A SOLAS CON MI DIOS. Carlos Bousoño

A solas con mi Dios nocturno, a veces,
me hundo en la noche, en el tranquilo reino.
Reposo entonces, y lo oscuro brilla
en el fondo del alma, junto al cielo.
Silencio puro. Mi Señor reposa.
Quietud solemne. Todo el fondo quieto.
Inmenso, Dios descansa sobre el alma
que le adora allá dentro.
Siga el reposo hasta que venga el día.
Con paz honda, a tu lado inmóvil velo
tu celeste callar apaciguado
dentro del alma, en el silencio.
¡Oh, oscura noche grave; oh, Dios, nocturno
que vas pasando por el alma lento,
para después amanecer con clara
luz, con sonidos claros, claros vientos!
Pero siga el reposo y la nocturna
luz de la luna sobre el grave sueño.
Allá en el fondo calla el hombre, y se alza
la noche de los cielos.

miércoles, 12 de agosto de 2009

"Unete al Dios vivo y personal..." Por un monje Cartujo

Únete al Dios vivo y personal. Poca cosa es el hecho de que te complazcas en la idea de Dios; el alimentarte de ideas “sobre Dios”, o “a propósito” de Dios. Las palabras que Lo revelan, Lo velan. Toda curiosidad de ciencia, incluso sagrada, espesa el “velo”, e impide al alma encontrar al Bien-Amado. Durante mucho tiempo, en el silencio interior, el más profundo posible, atráelo a ti por la violencia del deseo. Con la mirada fija en la Bondad de Dios, di como Sta. Catalina de Siena: “Yo quiero”. Él también quiere. Él vendrá no en las nomenclaturas, los esquemas o los silogismos; vendrá en una luz ardiente, sin imágenes, sin contornos, pero radiante

domingo, 9 de agosto de 2009

"Una vez aceptada la existencia de Dios....."

Una vez aceptada la existencia de Dios-como quiera Ud. lo defina, como quiera Ud. explique su relación con Él-desde ese momento, Ud. está atrapado para siempre por Su presencia en el centro de todas las cosas. También Ud. está atrapado por el hecho que el hombre es una creatura que camina entre dos mundos y va trazando en los muros de su caverna la maravilla y el terror que experimenta durante su peregrinaje espiritual.

  • Morris West. En una nota introductoria a "Los Fubones de Dios" Bogota. Circulo de Lectores. 1981

sábado, 8 de agosto de 2009

De la ignorancia de sí, causa de la falta de vida interior en el hombre. Dom Guigo.

Mucho hay que contemplar en tu interior. Tú lo verías, si tuvieras los ojos más limpios. Mas no has aprendido aún a contemplar tales cosas: contemplar a Dios en ti. Por esto te derramas con gusto al exterior. Vivir en tu interior, te parece vivir en tinieblas, y te dejas absorber de lo sensible. No culpes de ello a las imágenes que te estorban, atormentan o mueven de algún modo, sino a que estás vacío del Sumo Bien.
Pensamiento de Dom Guigo.

domingo, 26 de julio de 2009

"El alma instruída directamente por Dios" Por un monje del Monte Athos.

Cuando un alma se abandona enteramente a la voluntad de Dios, el Señor comienza a guiarla. El alma es entonces directamente instruida por Dios, mientras que en otros tiempos lo estaba por maestros y por las Escrituras. Pero es raro que el Maestro del alma sea el mismo Señor, y que El la instruya por la gracia del Espíritu Santo. Poco numerosos son aquellos que lo experimentan: únicamente los que viven según la voluntad de Dios

Staretz Silvano Monje del Monte Athos sobre la vountad de Dios y la Libertad. EN:
http://members.fortunecity.es/mariabo/libertad_silvano.htm

Si quieres ser tomado por lo íntimo de Dios...." Johannes Tauler.

"Si quieres ser tomado por lo íntimo de Dios y ser transformado en él, debes vaciarte de tí mismo, de toda propiedad, de toda inclinación, de toda actividad, de toda presunción, de todo modo en que te poseas a tí mismo; menos no es posible. ...Si Dios debe obrar verdaderamente en tí, debes estar en pura pasividad; todas tus potencias deben estar enteramente desposeídas de su actividad y afirmación propia y mantenerse en una pura renuncia de sí mismas, privadas de su fuerza propia y mantenerse en una pura y desnuda nada. Cuanto más profundo sea este aniquilamiento, tanto más esencial y verdadera será la unión. Si (esta nada del propio yo) se dejase tan esencial y puramente como en el alma de nuestro Señor Jesucristo -si fuese eso posible, que no lo es- sería la unión con Dios tan grande como en Cristo (mismo). Cuanto es el despojamiento, tanto es la divinización"

jueves, 23 de julio de 2009

La contemplación. Androkinof Constantin.

Ahora bien, a menudo se escucha la siguiente pregunta: ¿por qué hacer todo eso? ¿Por qué esos ejercicios espantosos, esos ayunos inhumanos, esa praxis rigurosa? ¿No basta con "salvarse" creyendo en Dios, aplicando el Decálogo y contentándose con la esperanza, aún a riesgo de resignarse a la ignorancia? Es, guardando las proporciones, como si se preguntara al alpinista por qué desea escalar el Himalaya, o al investigador o al artista por qué no se satisfacen con su intuición y desean realizar su obra. Quien se da a la contemplación no se contenta con la existencia, por irreprochable que parezca legalmente: desea anticipar, inaugurar la verdadera vida, es decir, ser inmortal, pues ha gustado la verdad ontológica que le permite liberarse de aquello que causa la corrupción y la muerte. Y, como ha revelado el propio Hijo de Dios, la vida eterna consiste en conocer a Dios (Jn., XVII, 3)

  • Androkinof Constantin. Contemplación y Liturgia.

sábado, 18 de julio de 2009

Marta y María (Estatutos de la Orden Cartujana)


Mantenga Marta su ministerio, laudable ciertamente, aunque no exento de inquietud y turbación; pero permita a su hermana que, sentada junto a los pies del Señor, se dedique a contemplar que Él es Dios, a purificar su espíritu, a adentrarse en la oración del corazón, a escuchar lo que el Señor le diga en su interior; y así pueda gustar y ver un poquito, como en un espejo y confusamente, cuán bueno es el Señor, mientras ruega por su hermana y por todos los que se afanan como ella. María tiene a su favor no sólo al más imparcial de los jueces, sino también al más fiel de los abogados, al mismo Señor, que no se limita a defender su vocación, sino que hace su elogio, diciendo: "María ha escogido la mejor parte, que no le será quitada". De esta manera la excusó de mezclarse en los cuidados y desasosiegos de Marta, por piadosos que fuesen” (Estatutos de la Orden Cartujana 3,9)
  • En: http: //www.cartuja.org/estatutos/index.htm

miércoles, 15 de julio de 2009

"Espiritualidad del Desierto" Por Dom Esteban Cheveviére.

Persevera, trabaja por reducir todas tus facultades a la unidad, a la simplicidad del silencio. No pasará mucho tiempo sin que Dios te visite. Se presentó a Elías en el Horeb al filo de un silencio tal que se hubiese oído el susurro de la más leve brisa. Cuando el Señor quiere levantar un alma basta la contemplación le exige el silencio de todas las facultades y que sólo cuente con El. En cuanto a ti, no te ocupes ya de ti mismo. Cuando des oídos sordos a las quejas de la naturaleza, cuando niegues audiencia a toda inquietud, a todo deseo .que no sea el del amor, cuando seas indiferente sobre tu suerte terrestre, cuando ya casi no pienses de ti ni en bien ni en mal, y no te importe un ardite el juicio de los hombres; cuando, en una palabra, estés habitualmente olvidado de ti mismo, entonces habrás penetrado en el Sancta Sanctorum del silencio, el recinto inviolable del alma donde Dios reside y te convida. DE ti como de Moisés dirá: "él vive permanente en mí casa. Cara a cara hablo con él, y a las claras, no por figuras; y él contempla el semblante de Yavé" (Núm 12,7-8).
  • Dom Esteban Cheveviere. El Eremitorio. Espiritualidad del desierto. Escritos Cartujanos.

domingo, 12 de julio de 2009

"Invocar ininterrumpidamente a Jesús". Por el prebítero Hesiquío.

El invocar ininterrunpidamente a Jesús con un deseo lleno de dulzura y alegría, es la causa por la que el cielo del corazón está lleno de alegría y de calma, lo que sigue a la atención suma. Pero la causa de la suma purificación del corazón es Jesucristo, Hijo de Dios y Dios, causa y artífice de todos los bienes. Yo-nos dice- soy el que hace la paz (Is 45, 7.)
El alma beneficiada que ha recibido toda dulzura de Jesús, llena de exultación y de amor, devuelve a su benefactor lo recibido con alabanzas, agradeciendo e invocando con gran dulzura en el alma, a Aquel que le dio la paz, viendo espiritualmente dentro de sí mismo a Aquel que deshace las fantasías de los espíritus malignos.
  • Por El presbítero Hesíquio." A Teódulo. Discurso para las eminencias máximas. Útil para la salvación del alma, a propósito de la sobriedad y la virtud. Referido a las así denominadas confutación e invocación". En Filocalia. Buenos Aires. Edición Lumen. 2oo2. Vol II. P. 248-249.

jueves, 9 de julio de 2009

"Ama leer despacio...." Por un monje cartujo.

Ama leer despacio, como un niño junto a su madre, las manos puestas sobre las rodillas de Dios con algún libro que hable “ex toto corde” de Él; de Jesús, de la Virgen, de tu alma, acechando la frase, la palabra que te dilatará en oración; ¡el instante del encuentro!
La Sagrada Escritura sea tu libro de cabecera. Es en ella donde serás iluminado por el Verbo. Es el alimento predilecto. Léela con corazón humilde –como comulgas- y con el mismo fin: encontrar a Dios. Paladéala; saboréala, versículo a versículo; Él se encuentra en una atmósfera de oración. Cada palabra dictada por Dios está llena de Él. Adora-Lo, bajo la letra. Gustarás la embriaguez de esta comunión con la Luz, con el Verbo que Dios ha proferido en el tiempo, con palabras de resonancias eternas. Es ahí donde adquirirás la ciencia de los santos, siendo la otra tan poca cosa.

  • Extraído de "Las puertas del silencio" Escritos Cartujanos.

jueves, 2 de julio de 2009

La pobreza , virtud espiritual. Jean Hani.

Renunciar a sí mismo: esa es la condición que puso Cristo a quien quiere entrar en la vía: «El que quiera venir en pos de mí, renúnciese a sí mismo (aparnisasthô héafton) » (Mt., 16, 24) . El verbo empleado tiene un sentido muy claro: aparnisthai significa «negar», «rechazar»; la orden de Cristo, por tanto, equivale a decir que hay que «negarse a sí mismo» (15), «reducirse a nada». «Es absolutamente imprescindible –dice el anónimo de "La nube del no saber"– que el hombre pierda toda idea y toda sensación de su propio ser» (16). «Cuanto más puedes expulsarte y huir de ti mismo -escribe por otra parte Angelus Silesius-, tanto más debe derramarse Dios en ti con su divinidad» (17).
De lo que se trata es de «perderse» para «encontrarse», conforme a las palabras evangélicas: «El que quiera salvar su vida la perderá; y el que por mi causa pierda su vida la hallará» (Mt., 16, 25). Hay que desnudarse, en cierto modo, no sólo de todo lo creado, exterior a sí mismo, sino también, y sobre todo, hay que desnudarse del yo, pues esta desnudez atrae el descenso de Dios: «El alma tiene que permanecer en su desnudez, sin sentir ninguna necesidad; así es como, con ayuda de la igualdad, consigue el alma llegar a Dios. Porque nada une mejor que la igualdad, pues también Dios permanece en Su desnudez y sin ninguna necesidad... El alma sólo alcanza su perfecta beatitud arrojándose al desierto de la Deidad, allí donde ya no hay ni operaciones ni formas, para sumirse en ella y perderse en el desierto en el que se aniquila su yo y en el que ella no se preocupa de nada, como cuando todavía no existía (como criatura separada)» (18). La desnudez del alma coincide con la desnudez de Dios y Su simplicidad, que también es, por decirlo así, Su Pobreza, pues «Dios es la más pobre de las cosas, totalmente desnudo y libre: por eso digo con razón que la pobreza es divina» (19). La Simplicidad, en Dios, es la otra cara de la unidad; y, en el alma, es la unificación de todas las potencias del ser para regresar primero al estado primordial, que es el «estado de infancia» y la «pequeñez» (Lc., 18, 17, 10-21; Mt., 11, 25 y 10 21; Mt., 11, 25), la unidad del punto primordial adonde regresa el movimiento de la multiplicidad, el punto central y la «puerta estrecha», por donde se pasa luego al «reino de los cielos», lugar de la beatitud suprema: «El círculo de las cosas debe reducirse y anonadarse para que el de la Desnudez, ampliado y dilatado, abarque lo Infinito... Los pobres en espíritu deben permanecer sin ideas en la vasta Simplicidad que no tiene ni fin, ni comienzo, ni forma, ni modo, ni razón, ni sentido, ni opinión, ni pensamiento, ni intención, ni ciencia, que no tiene orbe ni límite. Esta simplicidad desierta y salvaje es el lugar donde habitan, en la Unidad, los pobres en espíritu; allí no encuentra nada, sólo el Silencio libre que responde siempre a la Eternidad» (20).
En este anonadamiento operado por la pobreza y la simplicidad, el ser descubre su propia esencia increada: «Hay algo en el alma que está por encima de la esencia creada... Es un parentesco de especie divina, una unidad en sí mismo, sin relación ni vínculo con cosa alguna... Si pudieses anonadarte a ti mismo, aunque fuese sólo un instante... te pertenecería entonces en propiedad todo eso que reside en ese misterio increado del interior de ti mismo... Mientras sigues preocupándote de ti mismo, o de lo que sea, ignoras el Ser de Dios» (21).



  • Extraído de : Http//: usuarios.lycos.es/contemplatio


sábado, 27 de junio de 2009

Paul Evdokimov: De la experiencia estética a la experiencia religiosa.

Lo absoluto es Dios, pero Dios sobrepasa la perfección abstracta de un concepto filosófico: Él es el Viviente,el Existente; en tanto que Amor, Él es Trinidad; en cuanto Amor, es Él mismo y el Otro, el Dios-Hombre. El mundo no existe sino porque es amado y su existencia es testimonio del Padre "que tanto ha amado al mundo" (Jn 3, 16) A la luz de esto, la contemplación, no estética sino religiosa, se revela enamorada de toda criatura; en el nivel de la "ternura ontológica", la contemplación se eleva por encima de la muerte, de la angustia y de las "preocupaciones", incluso por encima de los remordimientos, pues "Dios es más grande que nuestro corazón". En el trasfondo de la oposición radical entre el Ser y la Nada, entre la Luz y las Tinieblas, los textos de San Juan se centran en la inmanencia recíproca de Dios y el hombre. Desde este momento, es evidente que la verdadera Belleza no se sitúa en la naturaleza misma sino en la epifanía del trascendente que hace de la naturaleza el lugar cósmico de su resplandor, su "zarza ardiente"

  • Paul Evdokimov. El arte del icono. Teología de la belleza. Madrid. Ediciones Claretianas. 1991. p 29-30.

sábado, 20 de junio de 2009

John Milton. Soneto N° 20.

Cuando pienso que mi luz se ha gastado
Y hay noche antes de promediar mi dia
Y oculta y muerta esa moneda mía
Me hallo inepto, aunque mi alma se ha inclinado
Tras ello a servir a Dios a abjurado
De culpas por ganar Su Simpatía,
Pregunto: "¿Que trabajo El mandaría
Si me niega luz?. Paciencia, apurado,
Replica: "No precisa el Hacedor
Servicios ni regalos. Quien mejor
Se unce al yugo más le sirve. Su causa
Es magna: si a su voz miles se alteran
Y recorrer mar y tierra sin pausa
También le sirve el que inmóvil espera"

martes, 16 de junio de 2009

Evitar las discusiones interiores. Por un monje.

Oh hermano, si pudieras comprender y gustar la dulzura de ser conocido sólo de Dios! Sé dichoso al irradiar a Cristo, pero no te turbes lo más mínimo porque esa irradiación sea aún demasiado discreta. ¿No estás suficientemente cansado de conversar con los hombres, que aún los evocas en tu espíritu para contarles tus razones?
¡Sólo con Dios solo! Él lo sabe todo. Él lo puede todo. Él te ama. Si supieses lo bueno que es tener la cabeza vacía de toda criatura para no admitir más que la imagen de Jesús-Cristo y de María, los reflejos creados más puros del Invisible. Habla con ellos: eso se hace sin ruido de palabras. Las palabras sirven de poco: ve, mira, contempla. ¿Los miembros no son el honor de la cabeza? No apartes los ojos del divino Rostro del Cuerpo Místico. Es tu papel contemplativo.
Nuestras discusiones interiores no son, frecuentemente, más que la consecuencia de los altercados del día. Créeme: no discutas jamás con nadie; no sirve para nada. Cada uno y cada una están seguros de llevar la razón y busca menos ser aclarado en sus dudas que vencer en una disputa de palabras. Se retiran disgustados, atrincherados en sus posiciones, y la disputa continúa por dentro. Se acabó el silencio y la paz.
Si no lo tienes que hacer por tu cargo, no intentes convencer. Pero si quieres permanecer tranquilo, pasa la página apenas se inicie la controversia. Acepta ser derribado al primer golpe y ruega dulcemente a Dios que haga triunfar su verdad en ti mismo y en los otros; y, a otra cosa: tu alma no es un forum, sino un santuario. Se trata para ti, no de tener razón, sino de embalsamar a tu alrededor con el perfume de tu amor. La verdad de tu vida testificará la de tu doctrina. Mira a Jesús en su proceso: “callaba” (Mt 26 63), aceptando las injurias; ahora Él es Luz para todo hombre que viene a este mundo (Cf. Jn 1, 9)


  • Las puertas del silencio. Escritos cartujanos. Cartuja de Miraflores.

sábado, 13 de junio de 2009

ROBERT DE LANGEAC. LA SOMBRA DE LA EUCARISTÍA.

El alma interior, dichosísima por ser amada tan profundamente por Cristo Jesús, quiere testimoniarle a su vez el afecto que le profesa. Sabe que ahora Él habita en el Tabernáculo. Y, atormentada de amor, se retira allí cada noche para adorar, alabar, gemir, sufrir, orar y amar, muy cerca de Él, en el silencio del corazón.

El alma interior entra en si misma, cierra la puerta del santuario y se queda completamente sola con Dios.. Quedan verdaderamente cara a cara, quedan, sobre todo, en una divina presencia de corazones. Al alma le parece, y es verdad, que ya no tiene que hacer sino una sola cosa: amar. Y ama horas enteras, sin cansarse. Si pudiera, se quedaría allí siempre, para amar siempre.

Mientras el alma interior dialoga con Jesús, al pie del Tabernáculo, vuelve a su mente el recuerdo de sus actos del día. Se pregunta si todo ha estado bien. Vislumbra los defectos que se le escaparon en el momento de la acción. No dijo bien aquella palabra, no hizo bien tal gestión, no aceptó de primera intención y con alegría aquel sufrimiento o aquella contradicción. Se ve entonces carente de gracia ante los ojos de su Amado Salvador. Lleva algunas manchitas en las manos y en el rostro. Y ello le duele, sobre todo por Él, que merecía ser mejor amado y mejor servido. Unas lágrimas de pesar le suben desde el corazón hasta los ojos. Comprende que para reparar es menester amar mucho más. Y bajo el aguijón del dolor, su amor por Jesús se aviva, es más fuerte y más ardiente que nunca; su llama es purificadora. Y así como el fuego hace desaparecer las menores huellas de orín, el ardor de la caridad borra también hasta las más mínimas imperfecciones. El alma interior no ignora este proceso y se alegra de él. Pues siente entonces que la paz perfecta vuelve otra vez a asentarse en el fondo de si misma.

¿Qué hay de más dulce para el alma interior que la sombra de Jesús-Hostia? Es allí donde desea sentarse la Esposa, y donde, por otra parte, la espera Él. Hay una sombra espiritual de la Custodia, como también la hay del Tabernáculo. No todos la ven ni todos se ocultan en ella. Pero quienes saben acogerse a ella, descansan allí embelesados. Pues en silencio y en paz se alimentan con un fruto dulcísimo; comen un pan sustancial, él mismo Cristo Jesús. Y poco a poco ellos mismos se mudan en ese Divino alimento. Son metamorfoseados y se transforman en Jesús. Sus apariencias siguen siendo las mismas o casi las mismas, pero lo que en ellos hay de más íntimo y de más profundo se convierte en algo muy distinto. Es Él quien piensa, habla y obra por ellos; es Él quien vive por ellos. ¿Puede haber nada más dulce para el alma que verse así transformada en su Salvador gracias a la sombra de la Hostia?

martes, 9 de junio de 2009

Jean Guitton. El Amor.


El amor es una exaltación tranquila de la voluntad que se une a lo que desea y que goza de ello por adelantado. Y ha de observarse que amar no es tener: para amar, el alejamiento, la privación y la búsqueda incierta son favorables. Los grandes amantes de la poesía y de la historia han estado, la más de las veces, separados y no se comunicaban sino por el deseo. Cosa que hace que entre en la composición del amor un poco de sufrimiento. Y, todavía, si se posee en amor, se quiere ir más lejos en la posesión, se sufre de no poseer más. Pero en el amor hay también una alegría, un goce, como si ya se dispusiera de lo que se desea. Razón por lo cual no se puede hacer nada sin amar, ni siquiera aprender una lección, iniciar una investigación, reformar un Estado, trabajar un campo, salvar una civilización, educar a un niño. Para hacer es menester, desde el comienzo, encontrarse en el término, poseer el porvenir que no existe. Si se trabaja un campo, es necesario gozar ya de ese campo como si se hubiera terminado de trabajarlo. Si se educa a un niño, es necesario referirse al fin y ver en él al hombre futuro.

  • Jean Guitton. Aprender a vivir y a pensar. Buenos Aires. Goncourt.1968. p 110

sábado, 6 de junio de 2009

La Trinidad en mi vida. M. Philipon O.P.

Nuestra vida espiritual no es otra cosa que una extensión de la vida de la Trinidad. Las misiones divinas transfieren a nuestras almas la presencia real del Verbo y del Espíritu Santo. ¿Cómo no habrá de venir a permanecer en nosotros el Padre con su Hijo y su Espíritu de Amor? la Trinidad misma nos invita a "vivir juntos" en la amistad. La Trinidad en nosotros y nosotros en la Trinidad, en una vida de unión que es reflejo de su eterna circuminsesión: he aquí el secreto de nuestro destino divino y por participación, de nuestra felicidad en la tierra.
¿Qué importa lo demás? ¿Qué me importan las riquezas de este mundo si llego a perder la Trinidad? Y si poseo la Trinidad, ¡qué me importan todos los tesoros del universo! Para mí, la Trinidad lo es todo. La Trinidad es mi vida, mi esperanza, mi única luz, "el Principio y el Fin" de todas las cosas en el Cielo, sobre la tierra y hasta en los infiernos. "El fruto sabroso de toda existencia humana es la visión de la Trinidad en la unidad", el término beatificante de las menores acciones, el bien supremo hacia el cual tiende el movimiento del universo. Todo lo que conduce a la Trinidad es deseable, lo que distancia de Ella, despreciable. Si sabemos que cada segundo que transcurre es un germen de eternidad, una semilla de Trinidad, no se ha de perder un solo segundo, cada instante ha de ser sumergido en Ella todo entero, en la luz pura de la fe, se lo ha de eternizar allí en Dios por el amor.
Dios no ha creado el universo de los espíritus y de los cuerpos, ni nos ha enviado a su Hijo, sino para hacer de nosotros hijos e hijas de la Trinidad, a imagen del Verbo en el brillo de un mismo Amor. Cristo es el "Camino", la Trinidad la meta. A través de la historia del mundo, la Trinidad conduce a la Trinidad. (...)

  • M. Philipon. O.P. La Trinidad en mi vida. Edicones DEI. 1987. P 13, 14.

jueves, 4 de junio de 2009

Amanecer. Gabriela Mistral


Hincho mi corazón para que entre

como cascada ardiente el Universo-

El nuevo día llega y su llegada

me deja sin aliento.

Canto como la gruta que es colmada

canto mi día nuevo.


Por la gracia perdida y recobrada

humilde soy sin dar y recibiendo

Hasta que la Gorgona de la noche

va, derrotada, huyendo.

miércoles, 3 de junio de 2009

Momentos de Descanso y de Lucha. Sor Faustina Kowalska

El amor es un misterio que transforma todo lo que toca en cosas bellas y agradables a Dios. El amor de Dios hace al alma libre; es como una reina que no conoce el constreñimiento del esclavo, emprende todo con gran libertad del alma, ya que el amor que vive en ella es el estímulo para obrar. Todo lo que la rodea le da a conocer que solamente Dios es digno de su amor. El alma enamorada de Dios y en Él sumergida, va a sus deberes con la misma disposición con que va a la Santa Comunión y cumple también las acciones más simples con gran esmero, bajo la mirada amorosa de Dios, no se turba si con el tiempo alguna cosa resulta menos lograda, ella está tránquila, porque en el momento de obrar hizo lo que estaba en su poder.Cuando sucede que la abandona la viva presencia de Dios, de la que goza casi continuamente, entonces procura vivir de la fe viva, su alma comprende que hay momentos de descanso y de lucha.Con la voluntad está siempre con Dios. Su alma es como un oficial adiestrado en la lucha, desde lejos ve donde se esconde el enemigo y está preparada para el combate, ella sabe que no está sola; Dios es su fortaleza.
Sor Faustina Kowalska- Diario de la Divina Misericordia en mi alma. Padres Marianos de la Inmacula Cocepción de la Satísma Virgen María.2005. (Segundo Cuaderno, p 352)

sábado, 30 de mayo de 2009

VENI CREATOR SPIRITUS

Sor María de Jesús Crucificado. Un ejemplo de devoción al Espiritu Santo.


Es de notar que Sor María de Jesús Crucificado (Carmelita Descalza) no conoció nunca más que las grandes devociones de la piedad católica. Sólo le era personal la nota de fervor y de sencillez que ponía en todas sus prácticas. Su devoción al Espíritu Santo fue verdaderamente extraordinaria. La maestra de novicias observaba en 1874: "Esta querida joven no puede ocultar que tiene una devoción extraordinaria al Espíritu Santo. Habla de El con expresiones tan abrasadas que todo su semblante se enciende"


Lo invocaba en todas sus necesidades, con una confianza que podría ser propuesta a las almas piadosas. En noviembre de 1871 decía. "Vos nos dais a comprender a Jesús, Venid mi consolación, venid mi alegría, venid mi paz, mi fortaleza mi luz; venid iluminadme , e indicadme la fuente donde debo apagar mi sed. Una gota vuestra me basta para mostrarme a Jesús tal cual es. Jesús ha dicho que vendrais a los ignorantes; yo soy la primera de las ignorantes. No os pido ni otra ciencia ni otra sabiduría que la ciencia de hablar a Jesús y sabiduría de comprenderlo. Y sentí que el fuego se encendía un poco en mi corazón. El Espíritu Santo no me rehusa nada"


Expresaba a menudo su devoción con una súplica que le había sido enseñada durante la oración, un día de Mayo de1876.

Espíritu Santo, inspiradme

Amor de Dios, consumidme

Al verdadero camino conducidme

María madre mía, miradme

Con Jesús bendecidme

De todo mal, de toda ilusión,

De todo peligro preservadme



Dionisio Buzy. Vida de Sor María de Jesús Crucificado. Santiago de Chile.Claret.1932. p 97, 98

jueves, 28 de mayo de 2009

A oscuras. Juan Tauler


Dios obra sin imagen, sin medios. Lo mismo el hombre. Cuanto más desnudo está de imágenes, cuanto más se interiorice, cuanto más de todo se ha olvidado, tanto más se acerca al modo de obrar de Dios. En tal sentido el divino Dionisio invita y exhorta a Timoteo, su discípulo, diciendo: "Tú, en cambio, Timoteo carísimo, ejercítate en la contemplación de lo divino. Deja los sentidos y las operaciones del espíritu, las cosas sensibles y las inteligibles, las que son y lo que no es. Únete a aquel que es sobre toda sustancia y toda ciencia. Encamínate a El dejando dormidas tus potencias, saliendo de ti mismo. De todas las cosas por completo liberado y puramente trascendiendo vuela al rayo suprasubstancial de la tiniebla divina. En desnudez total, en plena libertad". Así, así es de todo punto necesario desprendernos de las cosas. A Dios le disgusta actuar sobre representaciones de la imaginación. El actúa en el alma, en su misma esencia sin que nadie conozca su divino hornaguear.



Juan Tauler. La voz del silencio.

viernes, 22 de mayo de 2009

No tengas preocupaciones de ti mismo. Por un monje.

No le hables a ti mismo de ti mismo. Los momentos de examen sean escasos y breves: algunos minutos al medio día y a la noche. Fuera de esto, no pienses en ti, ni para bien, ni para mal, para no despertar el amor propio ni descorazonarte. Cuando piensas en ti, tu imagen tan grosera substituye, en el espejo de tu alma, a la purísima belleza de Dios.

Tres cosas turban la limpidez: evítalas.

a) No critiques las dificultades de la vida

La vida es un combate: ¿no lo sabes ya? Si es necesario renunciarse, tomar la cruz, seguir a Jesús al Calvario, ¿hay de extrañarse de que haga falta luchar, sufrir, sangrar, llorar?

Tus dificultades vienen de tu entorno, de tu empleo, de tus propias miserias físicas y morales; de las tres cosas a la vez, quizás.

En cuanto a la actitud de tu alma respecto a ellas, trázate de una vez por todas una decidida línea de conducta ante Dios. Y en los momentos de encuentro con esas miserias, actúa en conformidad con la línea trazada. Los monólogos alarmistas no sirven para nada. Haz lo que puedas; abandona el resto a la misericordia de Dios. “Dios lo sabe todo. Lo puede todo, y me ama”: He aquí lo que justifica el abandono. Vive al calor de la luz del Salmo XXII: “El Señor es mi pastor; nada me falta”. Cada noche, te dormirás murmurando: “Ten confianza: ¡no te ocurrirá nada malo!”.

b) No sopeses tus penas ni tus sacrificios.

¿No has aceptado en bloque todo con tu profesión? “Recibe, Señor...” Cada mañana, en el momento de la Eucaristía, la Iglesia te ofrece como víctima pura, santa, inmaculada con Jesús, y tu consientes. Si comprendes el misterio de la cruz y el sentido de tu vida monástica, no te compadezcas de ti mismo. “Dios ama al que da con alegría” (2 Cor 9, 7).

Deja pues a Cristo sufrir en ti; préstale tu cuerpo y tu corazón, para que pueda “completar en su cuerpo místico lo que inauguró en el Calvario” (Cf. Col 1, 24). De lo contrario, no merece la elección que ha hecho de tu persona. Contempla su bello rostro de la Santa Faz, lacerado y doloroso, vuelto hacia ti. Ofrécele, unido y en calma, el espejo virgen de tu alma: en la tierra, esa es para ti la imagen que agrada a Dios.

c) No tengas “coquetería” de tu alma.

Haz, en todo momento, la voluntad de Dios, con las fuerzas y gracias del momento presente. No se te pide más. Acepta de corazón tus límites. ¿A qué grado de santidad quiere llevarte Dios? No lo sabrás más que en el cielo. No sondees sus misteriosos designios; no le rehúses nada deliberadamente. Intenta complacerle según tus fuerzas actuales y déjate conducir a donde Él quiera, por sus caminos, sin prisa febril.

No te aflijas por tus impotencias, ni aun, en cierto sentido, por tus miserias morales. Te querrías bello, irreprochable. Es una quimera; orgullo, quizás. Hasta el fin, permanecemos pecadores, objeto de la infinita misericordia, a la que tanto valora Dios.

No pactes jamás con el mal; permanece desligado de tu perfección moral. La santidad es ante todo algo de orden teologal, y es el Espíritu Santo quien la reparte en nuestros corazones; no somos nosotros quienes la fabricamos.

Compararse a los demás en materia de virtud, es hastiarse de la propia mediocridad, o creerse situado en la escala de la perfección; todo esto, obstaculiza y hace ruido. Hay santos de todas las tallas.

Tu elevación queda en el secreto de Dios; sin duda, Él no te dirá nada. Haz lo que esté en tu mano. Ama, ofrece a menudo a Dios la santidad inigualable de Jesús, de María y de los santos vivos y difuntos: todo eso te pertenece a ti, beneficiario de la Comunión de los Santos. Ofrécele la santidad global del Cuerpo Místico de Cristo: eso es lo que glorifica al Dios. Tú eres miembro de ese Cuerpo, el menos noble quizás, pero no sin utilidad. Di con convicción y serenidad: “Santa María, Madre de Dios, ruega por mí, pobre pecador”. Y vive en paz bajo las alas protectoras del Dios que te ama.

Cartuja de Miraflores. Escritos Espirituales. Las Puertas del silencio.

martes, 19 de mayo de 2009

La vista fija en Él. Hno Rafael

Qué más da que estemos arriba o abajo, cerca o lejos de Dios; dirijamos a Él nuestras miradas y unámonos para alabarle, unos en la vida monástica, otros en las misiones, otros en el mundo, unos de una manera y otros de otra..., ¿qué más da? El lo llena todo y si nos miramos unos a otros, perdemos el tiempo... Muy hermosa es a veces la criatura, pero su vista nos distrae del Criador.
Debemos seguir con la vista fija en Él, lo mismo estando entre santos que entre pecadores... Nosotros no somos nada; nada valemos, ni nada servimos cuando estamos distraídos y no hacemos caso del Señor. No perdamos, pues, el tiempo, y si con un pequeño sacrificio, con una oración o con un acto de amor, agradamos al Señor, entonces podemos decir, que por lo menos hemos servido para algo, que es para darle a Él mayor gloria. Esa debe ser nuestra única ocupación y nuestro único deseo.

Hno Rafael. Carta del 23 de julio de 1934 a su tía María, Duquesa de Maqueda.
En: http://www.abandono.com/Rafael/Correspondencia/Cartas05.htm

viernes, 15 de mayo de 2009

El desierto: San Bruno

Cuánta utilidad y gozo traen consigo la soledad y el silencio del desierto a quien los ame, sólo lo conocen quienes lo han experimentado.Aquí pueden los hombres esforzados recogerse en su interior cuanto quieran, morar consigo, cultivar sin cesar los gérmenes de las virtudes y alimentarse felizmente de los frutos del paraíso. Aquí se adquiere aquel ojo limpio, cuya serena mirada hiere de amores al Esposo, y cuya limpieza y puridad permite ver a Dios. Aquí se vive un ocio activo, se reposa en una sosegada actividad. Aquí concede Dios a sus atletas, por el esfuerzo del combate, la ansiada recompensa: la paz que el mundo ignora y el gozo en el Espíritu Santo.


Carta de San Bruno a Raúl.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Catequesis a propósito de un monje rencoroso: San Pacomio

Hijo mío, imita la vida de los santos y practica sus virtudes. Despierta, no seas negligente, incita a tus conciudadanos, de los cuales te has constituido el garante (Pr 6,3), levántate de entre los muertos; y Cristo te iluminará (Ef 5,14), y la gracia se infundirá dentro de ti.
La paciencia, en efecto, te revela todas las gracias. Los santos fueron pacientes y consiguieron las promesas. El orgullo de los santos es la paciencia. Sé paciente para ser contado en las filas de los santos, confiando que recibirás una corona incorruptible.
¿Un mal pensamiento? Sopórtalo con paciencia, hasta que Dios te dé la calma. ¿El ayuno? Persevera con firmeza. ¿La oración? Sin descanso, en tu habitación entre tú y Dios. Un solo corazón con tu hermano; la virginidad en todos los miembros, virginidad en tus pensamientos, pureza de cuerpo y pureza de corazón; la cabeza inclinada y el corazón humilde, bondad en el momento de la cólera.
Si un pensamiento te oprime, no te desalientes sopórtalo con valor diciendo: Todos me rodearon, pero yo en el nombre del Señor los rechacé (Sal 117,11). De improviso te llega el auxilio de Dios, los alejas de ti, Dios te protege y la gloria divina camina contigo, porque el coraje camina con el que es humilde y tú serás saciado como lo desea tu alma (Is 58,11). Los caminos de Dios son la humildad de corazón y la bondad. Pues está escrito: ¿A quién cuidaré sino al humilde y al pacífico? (Is 66,2). Si caminas por las sendas del Señor, él te custodiar , te dará fuerza, te colmará de ciencia y de sabiduría, pensara en ti en todo tiempo, te liberará del diablo y en tu muerte te dará la gracia en su paz.


San Pacomio. Catequesis a propròsito de un monje rencoroso. En: http://www.multimedios.org/docs/d000082/